Cuatro días para descubrir lo mejor de Delhi

By Brida - 27 enero

Tras unos cinco meses sin escribir y aunque le estoy dando una vuelta al blog, creo que es el momento de volver a las teclas y contarles mi experiencia en la India. 

Por ahí dicen que "la amas o la odias". Sí, es cierto que hay grandes diferencias culturales. Pero no veo motivos para "odiarla", para mí fue un viaje increíble y sin duda recomendaría a cualquier persona que tenga ganas de ir, que vaya, que sea feliz y que disfrute de una experiencia para toda la vida.

Si quieres saber cómo llegué hasta aquí, échale un vistazo a "Cómo sacarle provecho a una escala de doce horas en Moscú". 

Pues bien, llegué al Aeropuerto Internacional Indira Gandhi cerca de las 4 am del lunes 10 de abril, presenté la eVisa en Inmigración, me sellaron el pasaporte y salí a mi encuentro con Emil tras casi tres meses sin vernos. La llegada fue un poco caótica, gente gritando, una persona con un ataque de epilepsia, una densa niebla gris, muchos taxis, autorickshaws (mejor conocidos como "tuk-tuk" por los turistas), vacas sagradas, más gente... en fin. Allí comenzaría mi travesía.

Emil se estaba hospedando por trabajo en el Crowne Plaza Gurgaon, ubicado en el Sector 29. Los alrededores no me sorprendieron, ya me había hecho la idea de que las carreteras eran de tierra, que encontraría vacas y cerdos en cualquier autovía y que el hotel quizás era un pequeño oasis en medio de un gran desierto. Tal vez lo que sí me sorprendió fue el protocolo de seguridad en el hotel, pasar todos mis objetos personales por una máquina tal como en un aeropuerto y entrar a un cuartico privado donde una hermosa india vestida con un sari de colores brillantes se aseguraría de que no portara ningún arma. Esto se convirtió en mi día a día al menos durante una semana, ya que la revisión era obligatoria cada vez que entraba al hotel.

El primer día fue un día "perdido". Mujer extranjera sola en una ciudad con cerca de 18 millones de habitantes, sin moneda local, sin conexión a Internet (no roaming, no SIM local), en un hotel en medio de la nada y... Emil trabajando. Forzosamente tuve que quedarme en el hotel, al menos aproveché para investigar qué opciones tenía para conocer Delhi, ya que no había hecho la tarea para esa primera semana del viaje. Contacté a Rajú de Incredible Real India, a los chicos de Delhi Photo Tour, a los de When In India y a Dhruv Gupta, "Founder & Friend" de MKH Tourism India. Todos súper majos, me enviaron correos muy detallados e incluso me contactaron por Whatsapp. Me quedó una muy buena sensación pero... al final me decanté por Rajú, ya que no quería gastar excesivamente en un tour y por 5000 Rupias (cerca de 65 €) me ofreció un chófer privado y un guía para recorrer los principales monumentos de New Delhi, también incluía el traslado desde y hacia el hotel. Así que me pareció una opción segura a buen precio.

Lo único memorable de ese lunes fue mi primer paseo en autorickshaw, un tramo largo en carretera donde nos jugamos la vida en sentido contrario al resto de los coches, a toda velocidad, sin cinturones de seguridad (con cortinas en lugar de puertas), esquivando peatones a punto de ser atropellados y vacas... toda una experiencia. También recuerdo la dona de Krispy Kreme que me comí en Cybercity y mi primera cena india en el Mamagoto del Sector 29. Comprendí que el "no spicy" era muy picante (para lo que estamos acostumbrados) y comencé a adaptar mi paladar a nuevos y exóticos sabores.



Uhmmm, Krispy Kreme
Cena en Mamagoto


Día 2. El tour por New Dehli fue menos de lo que esperaba. Ratan (el chófer) muy educado y amable, el coche cómodo y con aire acondicionado, un guía local que me contó sin mucha emoción la historia de los monumentos que visitamos y poco más. Sólo visitamos el Qutab Minar, el Birla Mandir y el India Gate. Tenía la expectativa de pasar todo el día recorriendo la ciudad y para mi sorpresa, cerca del mediodía ya estaba de vuelta en el hotel. 

Como datos de interés, el Qutab Minar mide unos 73 m, tiene cinco plantas y fue construido en el año 1193. La entrada para los turistas cuesta 500 Rs y aunque anteriormente la subida a la última planta estaba permitida, el gobierno prohibió el acceso en el año 1981 tras un terrible accidente que acabó con la vida de más de 40 personas.



Qutab Minar


Complejo Qutb


Complejo Qutb



Qutab Minar


El Birla Mandir me impresionó mucho, es un hermoso e impoluto templo hindú inaugurado en el año 1939 por Mahatma Gandhi con la condición de que se acogiera a personas de todas las castas. Aunque está prohibido tomar fotografías, los cantos religiosos y la limpieza impecable de su suelo de mármol blanco, es mi mejor recuerdo. Sin duda, se respira paz.



Birla Mandir visto desde afuera


Venta de ofrendas en Birla Mandir

Finalmente, la Puerta de la India, que conmemora los 70 mil soldados indios que defendieron las tropas británicas y perdieron sus vidas en la Primera Guerra Mundial.




La puerta de la India



Pareja india. Aunque sólo quería fotografiarla a ella, el marido no la dejó sola


Al llegar al hotel, decidí que el plan de tour guiado no era lo mío y contacté nuevamente a Rajú para pedirle un chófer pero esta vez sin guía, que me llevara exclusivamente a los sitios que yo quería visitar. Así que me armé un mejor itinerario y al día siguiente me esperaba un excelente plan.

Día 3. Justo lo que había imaginado, todo un día visitando los monumentos que yo había escogido. Mi chófer esta vez era Rajesh, quien me acompañaría el resto de mis días en Delhi y me ayudaría a entender la cultura local. Nuestra primera parada fue el templo sikh Gurudawra Bangla Sahib


Para entrar te ofrecen un pañuelo usado para cubrirte la cabeza (Emil me había advertido y llevé el mío), debes quitarte los zapatos y purificarte lavándote los pies. El Sikhismo es la quinta religión más grande del mundo, sus seguidores no se cortan el cabello y usan turbante. En el templo hay una gran cocina y alimentan a miles de personas sin distinción día a día. A la salida nos dieron un poco de masa dulce a base de sémola y mantequilla, aunque iba en contra de mi premisa de no comer en la calle... la probé. Fue una experiencia totalmente distinta. Me impactó cómo personas de diferentes religiones pueden convivir sin conflictos y cómo se entregan al voluntariado sin importar la clase social (por ejemplo, es normal ver gente muy rica, limpiando con humildad el suelo del templo).



Gurudawra Bangla Sahib


Rajesh


Gurudawra Bangla Sahib


Un baño sagrado en Gurudawra Bangla Sahib


Gurudawra Bangla Sahib


Gurudawra Bangla Sahib



Comida para todos, en paz


Con mi pañuelo en el Gurudawra Bangla Sahib

Luego nos dirigimos al místico Agrasen ki Baoli, un enclave silencioso en medio del caos de la ciudad. La palabra "baoli" se refiere a un "baño con escalones" o un gran almacén de agua y unos días después, tuvimos la oportunidad de visitar posiblemente el más grande de la India en Rajasthan (lo contaré en la próxima entrada). Según la leyenda, a medida que bajas las escaleras y aumentas el ritmo del paso, se acentúa una sensación profunda de que alguien o algo te persigue. Espeluznante, ¿no?




Agrasen ki Baoli
El Agrasen ki Baoli, de abajo hacia arriba

De allí, fuimos al Akshardham Temple, un gran complejo de templos hindúes abierto en el año 2005 que evoca la experiencia de estar visitando un parque temático. Al atardecer incluso ofrecen un show de agua y luces. Es casi un museo, está prohibido ingresar móviles y cámaras, tienen un servicio de fotografía y revelado en 20 min, una feria de comida y tienda de regalos. Como dato curioso, fue construido por más de 8 mil voluntarios provenientes de todas partes del mundo.



Akshardham Temple

La siguiente parada fue el Humayun's tomb, construida en 1570 y patrimonio mundial de la Unesco. Aunque parece un gran palacio con jardines, es el lugar donde reposan los restos del emperador mogol Humayun. 




Humayun's tomb
Humayun's tomb


Cualquier parecido con el Taj Mahal no es pura coincidencia


Humayun's tomb


Hermosa señora india, sonriendo para una foto



Humayun's tomb
Luego pasamos por una tienda típica muy cerca de allí donde Rajesh ganaba comisiones por llevar turistas, así que compré mi sari y un par de recuerdos. Finalmente nos desplazamos hasta el Lotus Temple. Un impresionante recinto de oración y meditación con forma de flor de loto con 27 pétalos brillantes construidos con mármol blanco. La flor de loto es la flor nacional de la India, representa la paz y la pureza. Como curiosidades, usa paneles solares, no hay figuras de dioses, sermones ni cantos religiosos, personas de cualquier fe y casta son bienvenidos y algunas fuentes indican que ha recibido más visitantes que el Taj Mahal y la Torre Eiffel.

Lotus Temple
Otra vista del Lotus Temple

Terminé el recorrido del tercer día en el vecindario New Friends Colony, ya que quería probar un restaurancito llamado Carnatic Café bien conocido por las dosas, algo parecido a las crepes y muy típicas en el sur de la India. Deliciosas. En ese pequeño centro comercial, pude recargar el saldo de una SIM prepago que me consiguió Emil y ya finalmente conectada, fui capaz de pedir un Uber para volver al hotel.



Dosa en Carnatic Café
Anís dulce y azúcar, muy típico para limpiar los sabores de la boca después de comer

Día 4. Inmersión en Old Delhi y sus "bazares". Esperaba este día con muchas ganas. Sabía que Old Delhi guardaba muchas sorpresas para mí, aunque algunas de ellas ya develadas por Emil. Calles muy estrechas y caóticas, tendidos eléctricos absurdos, casas viejas cayéndose a pedazos, vacas, autorickshaws, coches, motos, vendedores ambulantes, gente cargando decenas de sacos pesados y niños pidiendo dinero en las calles.



Old Delhi


Old Delhi


Old Delhi


Old Delhi


Venta de flores y ofrendas a los dioses


Old Delhi

Vi a lo lejos el Red Fort o Fuerte Rojo de Delhi, construido en 1638. Hay uno similar en Agra, aunque tampoco lo visitamos. También hice una parada breve en 
Jama Masjid o la "Mezquita de Viernes", es la mezquita más grande de la India con una capacidad de hasta 25 mil creyentes. Las mujeres deben cubrirse piernas y hombros para entrar, también debes quitarte los zapatos y si quieres tomar fotos debes pagar por cámara o dispositivo móvil. Hay que estar atentos porque nunca falta el guía que después te quiere timar. En mi caso tenía muy pocas Rupias y el hombre insistía en que podía acompañarme para buscar más dinero. 



Al fondo la Mezquita de viernes

Mi mayor interés eran los mercadillos. No sé por qué pensaba que eran mercados aislados y al final, cada Bazaar era una calle con muchas tiendecillas, o al menos los de la zona de Old Delhi. 


Pasear por Old Delhi es simplemente vibrante: colores, texturas, sabores y olores que nunca olvidarás. Por ejemplo, caminando por el Khari Baoli, comencé a llorar de la nada. No hizo falta tocar ni probar ninguna sustancia, percibir el penetrante olor a cayena, hing y otras mezclas de especias picantes como el Garam masala, fue suficiente estímulo para irritar mis mucosas. Increíble, ¿no? Información interesante sobre las especias de la India es este link.



Mercado de especias
Picante rojo infernal
El Chandni Chowk es uno de los mercados más antiguos de Delhi y puedes encontrar todo lo que imagines. Atravesamos el Nai Sarak y también caminamos por el Kinari Bazaar, donde puedes conseguir todo para una gran boda hindú; vimos hermosas tarjetas de invitación en el Chawri Bazaar; algunos artículos domésticos en el Sadar Bazaar; hermosas prendas de plata en el Dariba Kalan y conocimos el Meena Bazaar / Chor Bazaar, o mercado de los "ladrones". Más información sobre los mercados en este blog. Siendo bloggera, mi único pecado fue resistirme a comer en el mítico Old Famous Jalewi Wala y probar la comida callejera en Old Delhi. Sólo quería evitar el "Delhi Belly", la peor pesadilla de cualquier viajero. Incluso el pobre Emil la pasó mal algunas semanas. La buena noticia es que lo conseguí, nunca me puse mala durante todo el viaje. Asombroso.
Jalewi Wala y otros buñuelos típicos
Parecían apetitosos


Puestos de comida callejera


Old Delhi


Espacios de devoción


Mercado de telas


Vacassss, aunque lo típico es verlas echadas donde les da la gana


Telas y más


Old Delhi


Más y más mercadillos


Brillante bisutería


Papelería y todo lo que puedes imaginar


Fachadas de Old Delhi


Fachadas de Old Delhi
De allí nos fuimos al Rajghat, ubicado en el Km 0 del país, es un monumento a cielo abierto dedicado a la memoria de Mahatma Gandhi que recuerda el punto exacto donde fue incinerado tras su asesinato en 1948. Una llama eterna encendida, la quietud entre hermosos jardines y frases emblemáticas de Gandhi en diferentes idiomas, hacen de este lugar un imperdible para cualquier persona que visite esta majestuosa ciudad. 


Entrando al Rajghat


Rajghat


La llama eterna de Gandhi


Los siete pecados de la humanidad, según Gandhi: Política sin principios, Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin caracter, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humanidad, Adoración sin sacrificio



Hermosas indias que posaron para una foto
Luego visitamos el Gandhi Smriti. Rajesh me dejó allí y se fue a comer. Tuve mi momento de reflexión al ver cómo vivió Gandhi los últimos 144 días de su vida, sin secretos, en paz y total simplicidad. También sentí esperanza al ver los colores de mi bandera en el Gong de la paz. Muy grata e inesperada visita, fue el bonus de Rajesh ya que yo no lo había contemplado en mi bitácora.



Gandhi Smriti


Gandhi Smriti



World Peace Gong
Paz para Venezuela
Así vivió Ghandi sus últimos días


Gandhi Smriti

Continuando con los mercados, Rajesh me llevó a una preciosa boutique de té llamada Sancha Tea en el Santushti Shopping Arcade ubicado en el corazón del enclave diplomático de Chanakyapuri. Me encantó la tienda, vives la experiencia de catar entre 65 variedades de finos tés de la India, preparados y servidos al momento y puedes comprar las diferentes presentaciones, regalitos y accesorios perfectos. De hecho hacen entrega gratuita en pedidos por Internet de más de 30€ en cualquier parte del mundo.



Una taza de Chai Tea, con un poco de leche. Nada que ver con los Chai Latte que se ven por este lado del mundo


Santushti Shopping Arcade 

Luego fuimos al Dilli Haat, otro pintoresco bazar con sus telas de colores, artesanías y opciones para comer. Pagas para entrar, pero no podía dejar Delhi sin conocerlo (aunque finalmente no compré nada). 



Dilli Haat


Dilli Haat


Dilli Haat

Más tarde, Rajesh me llevó a la última parada de nuestro recorrido juntos, Hauz Khas Village. Un vibrante y caótico barrio con al menos 120 restaurantes y pubs, una gigantesca telaraña de tendidos eléctricos colgando sobre tu cabeza, llamativos rótulos de neón y que al parecer se ha vuelto un "infierno" según las noticias que he leído en Internet esta semana. Si no es por el blog, no me entero.



Hauz Khas Village de noche
  
Hauz Khas Complex


Hauz Khas Complex 


¿Estaría cómoda?
  
Chavales, siempre sonrientes y fotogénicos


Hauz Khas Complex

Así que tras un largo día de vivencias intensas, mercados y fotos, disfruté cada bocado de un delicioso pollo tikka en el bohemio bar Hauz Khas Social con una Budweiser bien fría y una bonita vista hacia el Hauz Khas Complex. ¿Qué más podía pedir? ¿El postre? Ah sí, tomé un "powerful tiramisu" en Coast Café, una burbuja verde en Hauz Khas Village.





Jose's chicken tikkas en Haz Khaz Social
Al fondo el Hauz Khas Complex, con su lago y su verde fluorescente
Powerful tiramisú en Coast Café
De estos cuatro días en Delhi, rescato la humildad y honestidad de la gente, sus sonrisas, el propósito de crear vida (Rajesh no podía creer que con 31 años aún no soy madre), sus colores, sabores y contrastes, sus dioses y creencias, la majestuosidad de sus templos. Fue un descubrimiento para mí y una gran reflexión. Viviendo de Venezuela donde tantos valores se han perdido, me impresionó que aunque mucha gente está pasando hambre en las calles, son incapaces de robar o actuar con violencia.


Colores de la India

Exhaustivo, ¿no? Finalmente a descansar y a hacer maletas, ya que al día siguiente saldríamos muy temprano con Bablú, un nuevo personaje en la historia que nos llevaría a Jaipur y al Taj Mahal en el próximo episodio.

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