9 días para ver lo más esperado y lo más rebuscado de la India

By Brida - 04 febrero

Tras unos cuantos días de investigación, recomendaciones de personas que viven en India, otros viajeros y una exhaustiva planificación, plasmamos en un Word de dos páginas y media nuestro itinerario para la segunda semana de nuestra increíble travesía.


El viernes de madrugada hicimos check-out en el hotel en Gurgaon y emprendimos un viaje de casi 300 Km en coche a Jaipur, en el estado de Rajasthan. Jaipur es conocida como "la ciudad rosa" y Rajasthan significa literalmente "Tierra de Reyes". Muchos recomiendan dedicar varios días a Rajasthan y visitar otras ciudades como Udaipur "la ciudad de los lagos" o Jodhpur "la ciudad azul". Quizás para un próximo viaje, en este teníamos los días súper contados.

Nuestra primera parada: el Amber Fort. La idea era llegar muy temprano para evitar las altas temperaturas durante el ascenso a la fortaleza en elefante. Interesa mencionar que los paseos en elefante están controlados para evitar el sobretrabajo de los animales, sólo permiten cuatro viajes al día y finalizan cerca de las 11 am cuando las temperaturas aún no son tan altas. 

Al llegar, Emil y yo estábamos medio perdidos y tuvimos que seguir a los elefantes para situarnos en el punto de partida. El precio del paseo es de 900 Rupias (unos 11€) por pareja y lo fastidioso fue lidiar con los chavales que te persiguen durante todo el camino ofreciéndote fotos impresas al momento, pinturas, artesanías... y es que no aceptan un "no" como respuesta. Incluso los más astutos usan el chantaje emocional para convencerte "lo que gano me ayuda con mis estudios". ¿Cómo decirles que no? Al final compramos un par de telas con dos hermosos elefantes pintados a mano y terminamos pagando dos álbumes de fotos bastante mejorables. Creo que rescatamos sólo una.


Amber Fort

Amber Fort

Amber Fort

Elefantes en Amber Fort

Amber Fort

Amber Fort

Vistas desde el elefante

Amber Fort

Amber Fort

Amber Fort

Vistas desde arriba en el Amber Fort

Vistas desde el Amber Fort

Espejos

Espejos

Un merecido descanso


Rampas en el Amber Fort

El palacio nos fascinó, sus colores, espejos, las vistas, la muralla, sus jardines. Definitivamente uno de los lugares que más nos gustó de todo el viaje. 


Jardines en el Amber Fort

Amber Fort


Amber Fort

Vistas a lo lejos del Amber Fort

Después de un par de horas y a casi 38 grados, continuamos nuestro recorrido y nos detuvimos para fotografiar a lo lejos al Jal Mahal o "palacio de agua". 

Jal Mahal

Avanzamos en coche hasta el centro, visitamos una parte del Palacio de Jaipur ya que el precio para el acceso completo nos pareció muy costoso (al final nunca sabes cuándo te están timando), presenciamos la grabación de un comercial de una operadora móvil, tomamos algunas fotos, hicimos un paseo corto en rickshaw (la bici no el tuk tuk), subimos a una terraza para fotografiar al Hawa Mahal o "palacio de los vientos" con sus casi 1000 ventanas, regateamos forzosamente y compramos algunos recuerdos, telas estampadas (Jaipur es reconocido por sus textiles), un elefante verde de alguna piedra "no preciosa" aunque por el precio que te dan crees que es de jade pero... no y después de madrugar y tanto andar, nos fuimos a descansar en el hotel. 

Grabación del comercial en el Palacio de Jaipur

Palacio de Jaipur

Palacio de Jaipur

Actores

Actrices guapísimas y amigables

Uhmm.. se ve pesado...

Artesanías en Jaipur

Textiles en Jaipur

Jaipur

Jaipur

Tiendas de Jaipur

Palacio de los vientos

Bina y su hijo nos recibieron con muchísima amabilidad en el All Seasons Homestay, un precioso y acogedor hotel en medio del caos de la ciudad. Nos sirvieron un delicioso y recién colado chai tea con galletitas y tras una reparadora siesta, fuimos a cenar en la terraza del Peacock Rooftop Restaurant en el Hotel Pearl Palace. 


All Seasons Homestay


Chai tea y galletitas en All Seasons Homestay
Nuestra hermosa habitación en All Seasons Homestay

La comida nos encantó y el ambiente súper agradable. También compramos algunas cosas en una pequeña tienda de la marca Inde Rooh dentro del mismo hotel. Todo fabuloso hasta que se fue la luz, nos fuimos andando hasta nuestro hotel iluminando la calle con el móvil y preguntándonos dónde dormiría Bablú esa noche. 


Mojitos en Peacock Rooftop
Cena en Peacock Rooftop
La Monalisa india

Para nuestra sorpresa, al llegar al hotel justamente Bablú bajaba las escaleras en camiseta y descalzo. Fui muy gracioso encontrarlo justo allí. No sé si pagaría o no por una habitación, pero al menos tuvo un merecido descanso.

Día 2: La mañana siguiente, despertamos a Bina para despedirnos y en un gesto de madre amorosa, me invitó a su habitación, me ayudó a ponerme el sari y me colocó el bindi, ese puntito rojo que "estimula la intuición, la clarividencia y el instinto". Con mi maravilloso atuendo hindú, estaba lista para emprender mi camino al Taj Mahal.

En el intermedio, hicimos una parada en el Chand Baori. Aunque no fue tan fácil encontrarlo, mereció la pena visitarlo. Con su perfecta simetría, 3500 escalones y 20 m de profundidad, es un imperdible aunque no salga en las guías típicas del "triángulo dorado" (Delhi-Agra-Jaipur).

El Chand Baori y su efecto simétricamente hipnotizante

Chand Baori

Con Bablú en el Chand Baori

Finalmente, el Taj Mahal nos esperaba. Aunque para Emil sería la segunda vez, anhelábamos visitar esta romántica maravilla moderna juntos y tomarnos algunas fotos con mi hermoso sari. Aunque a 40 grados, con la cara colorada, sudando, arrastrando la tela entre mis pies y buscando un hueco entre cientos de personas, las fuentes secas y una de las torres aún en mantenimiento, la experiencia no fue exactamente lo que esperábamos.
Llegamos al Taj Mahal

Mármol brillante, allí está el Taj Mahal
Cientos de visitantes en el Taj Mahal

"Una lágrima en la mejilla del tiempo", según el poeta bengalí Rabindranath Tagore, premio Nobel de Literatura en 1913. Perfectamente simétrico, de inmortal belleza, brillante como el sol, construido con mármol y arenisca roja, exquisitamente decorado con "turquesas tibetanas, lapislázuli afgano, zafiros ceilaneses y cornalinas de Arabia". Era tan bonito como lo imaginaba, aunque mucho más impactante. 

"Una lágrima en la mejilla del tiempo"


Otra vista en el Taj Mahal

Erigido bajo el mandato del emperador Shah Jahan para conmemorar la memoria de su difunta esposa Mumtaz Mahal Begum la “Elegida del Palacio”, el amor de su vida. Se dice que al finalizar la obra, "el emperador cegó y amputó las manos a los arquitectos y artífices que trabajaron en el monumento, para que nada pudiera opacar la majestuosidad del Taj Mahal". Más datos curiosos en este artículo de NatGeo.



Taj Mahal


El banquito de Lady Di

Después de muchas fotos, la cola de rigor para sentarnos en el "banquito de Lady Di" y recorrer todo el complejo, nos despedimos del Taj Mahal e hicimos una parada en Sheroes Hangout para comer. Este interesante proyecto social promueve la integración y apoya a valientes mujeres que han sido víctimas de ataques con ácido. Según la Acid Survivors Foundation India (ASFI), se producen al menos 1.000 ataques con ácido cada año en la India. Muy lamentable.


Comida en Sheroes

Con la barriga llena y el corazón contento, emprendimos la vuelta a Delhi. Bablú nos llevó al aeropuerto, ya que nuestra idea era dejar las maletas grandes en algún casillero y viajar sólo con el equipaje de mano el resto de la semana. Sin embargo, el coste era de 600 Rupias por día y por maleta... x 2 maletas x 7 días ~ 8400 Rupias, unos 106 €. Además, no habían casilleros disponibles a esa hora y pensamos que tal vez Bablú podría guardar las maletas en su casa hasta la vuelta y nosotros a cambio podríamos compensarlo económicamente. Nos pareció una buena idea y así lo hicimos. 

Pasamos la noche en el ibis New Delhi Aerocity, un hotel práctico y económico a 10 min en coche del aeropuerto. Nuestra hora de embarque a Port Blair era las 4:10 am, así que era un buen domingo para madrugar y volar casi 5 horas con una escala breve en Calcuta, hasta nuestro próximo destino.

Día 3: Volamos con IndiGo. Los dos vuelos ida y vuelta de Delhi a Port Blair costaron 428€. Un poco caro, ¿no? Tal vez con una agenda menos ajustada, hubiésemos conseguido mejores precios... pero teníamos que aprovechar el tiempo al máximo. El avión llegaba a las 10 am a Port Blair y teníamos tickets para el ferry a Havelock a la 1:45 pm. Nos dio tiempo de comer en un restaurancito vegetariano llamado Icy Spicy y de allí nos fuimos al puerto, a esperar impacientemente la llegada del ferry Makruzz. Hay al menos un par de opciones, pero luego de leer blogs y comentarios, decidimos irnos por lo más seguro (aunque un poco más caro). Importante: aunque compres los billetes en línea (~65€ por los dos ida y vuelta) es necesario llevarlos impresos.


Comida en Icy Spicy
Yummy, naan... delicioso pan indio
En el puerto de Port Blair, esperando el ferry

Port Blair es la ciudad más grande y principal punto de entrada a las Islas Andamán y Nicobar. Estas islas forman parte del territorio de la India, aunque geográficamente están más cerca de Malasia y Tailandia. De hecho, hay que ampliar varias veces el zoom para poder situarlas en el mapa. Un destino rebuscado, más allá de las playas típicas de Goa y Kerala. La recomendación vino de Anna y Aditya. Era justo lo que queríamos. 

De hecho, se requiere un permiso de área restringida "Restricted Area Permit (RAP)" que se concede a la llegada en el aeropuerto por un máximo de 30 días y se puede prorrogar hasta 15 días adicionales en caso de que condiciones climáticas adversas impidan el desalojo de la isla. Más información sobre las islas en su web oficial. En mi caso, no tenía claro si con la eVisa para entrar a la India podría aplicar por el RAP y les envié un correo. Amablemente respondieron y resolvieron mis dudas. 

Lo que más me sorprendió es que en estas islas han vivido tribus de forma aislada durante años. Los granandamaneses, los sentineleses y los jarawas son algunos de los sobrevivientes a la colonización del siglo XIX. Existen múltiples denuncias sobre los "safaris humanos" y tanto la integridad de estas reservas tribales como la de sus refugios naturales están en peligro por la intervención humana.

Confiemos en que el turismo sea controlado y sostenible. La conciencia empieza por nosotros. Por ejemplo, como viajeros y más en la India preferimos tomar agua mineral embotellada... sin embargo, al final estas botellas de plástico se van acumulando y si el gobierno y nosotros mismos no actuamos, el impacto medioambiental en las islas será lamentable e irreversible.

Al llegar, tomamos un autorickshaw hasta nuestro hotel. Decidimos quedarnos en el Silver Sand Beach Resort, ya que tenía buenas reseñas en Booking y me gustó que al confirmar la reserva, nos enviaron un correo detallado sobre horarios e información complementaria. La experiencia fue interesante, ya que nuestra habitación era un bungalow en medio de la jungla y el baño quedaba literalmente a la intemperie. Fue toda una aventura y más tomando en cuenta la biodiversidad de este ecosistema tropical... cobras reales, arañas peludas y mortales, mosquitos asesinos, mariposas, cerdos salvajes... Divertido, ¿no?


Llegando al Jetty de Havelock
Silver Sand Beach hotel
El baño de nuestra habitación en mitad de la jungla jeje

Esa noche tomamos un autorickshaw hasta el Anju Coco Resto, probamos los chicken momos, un delicioso chicken malai tikka y el uthapam, que era una especie de "pizza" y fue lo único que no nos gustó tanto. ¿La cuenta? 1270 Rupias (~16€) incluyendo bebidas no alcohólicas y una ración de pan (¿por qué el pan indio es taaan rico?). Lo complicado fue volver al hotel. No era tan fácil encontrar autorickshaws a esa hora, no teníamos señal en el móvil para llamar y nos tocó caminar un tramo de carretera de tierra sin iluminación pública hasta que finalmente conseguimos un tuk tuk que nos llevó de regreso al Silver Sand. 


Momos en Anju Coco Resto
Chicken Malai Tikka
La "pizza" india que no nos gustó
Más pan indio, se me hace agua la boca

Cuarto día: Contratamos a un autorickshaw que nos llevó a Radhanagar Beach (Beach #7), una de las mejores playas de Asia según la revista Time y la atracción #1 en Havelock según TripAdvisor. Llegamos muy temprano y prácticamente estábamos solos los dos. Arena fina blanca, agua cristalina, apacible y la temperatura ideal. Más tarde comenzaron a llegar turistas indios. Lo curioso es que se bañaban vestidos de pies a cabeza... un poco raro pero al final los "extraños" eramos nosotros por usar bañador.


Un coco en el jetty
Vimos el cartel de "Bienvenida" pero no el de "cuidado con los cocodrilos"... ups
Radhanagar Beach

Radhanagar Beach


Radhanagar Beach

Radhanagar Beach

Nuestro conductor nos estaba esperando y tras un par de horas de relax en esta preciosa playa, decidimos volver a Havelock. Lo que no es tan relajante (aunque divertido saberlo ahora) es que al parecer había un cartel que indicaba "be careful with crocodiles" y ahora investigando para el blog y leyendo comentarios en TripAdvisor, lo he confirmado. Afortunadamente no fuimos parte de las estadísticas...

Camino al cole

Al regresar, decidimos comer en Fullmoon Café. De lejos, el mejor de todos los sitios que visitamos. No puedo describir lo sabrosa que estaba la comida, en un enclave privilegiado entre manglares y olas de mar. Pedí un pescado con salsa de tamarindo servido en una hoja de plátano con arroz con leche de coco y Emil pidió unas gambas salteadas con arroz crocante y jugosas semillas de granada dulce. ¿Postre? Banoffe pot, una delicia de plátano, dulce de leche, bizcocho, chocolate... uff, veo la foto y se me hace agua la boca. ¿La cuenta? 1640 Rupias ~21€ por una comida de 10 para dos. Creo que es la mejor comida que nos hemos comido por 20 Euros.


Olvidé quitar la hoja de plátano para la foto, qué comida tan deliciosa
Las gambas crocantes de Emil
Banoffe pot en Fullmoon Café

Después de comer, volvimos al hotel y descansamos en la Beach #5. La playa "del hotel", que también estaba estupenda. Sólo vimos una pareja india bañándose en la playa (aunque esta vez la chica sí usaba bañador... supongo que algunos son más "modernos" que otros). 


Beach #5, la playa del hotel

Beach #5, la playa del hotel

Beach #5, la playa del hotel
Las horas pasaron y en nuestro afán de conocer todos los restaurantes de Havelock (aunque no me hubiese importado volver a Fullmoon y descubrir toda su carta), fuimos a Something Different, el #1 de TripAdvisor. Emil pidió una pizza margarita (¿?) y yo unos noodles fritos. ¿El postre? una panacota de mango. La comida estuvo bien pero quizás muy turística. El sitio casi vacío y para llegar, hay que atravesar un camino de tierra en medio de manglares sin ningún tipo de iluminación. No sé, me pareció arriesgado y no me gustó tanto. La atención fue esmerada y lo bueno fue que nos pidieron un autorickshaw y no tuvimos inconvenientes para volver al hotel.


Cena en Something Different

Pizza en Something Different


Noodles en Something Different

Panacota de mango en Something Different

Quinto día: Finalmente abrieron Elephant Beach. Es curioso, porque no todos los días permiten el acceso. El plan era hacer snorkeling y los tickets se compran en el Jetty. Son unos 40 min en bote desde Havelock. Es recomendable llegar temprano, ya que el acceso es restringido en número de personas y en horas.


Elephant Beach

Elephant Beach

Elephant Beach

Elephant Beach

Elephant Beach

Elephant Beach

Elephant Beach

Elephant Beach

Volviendo de Elephant Beach

Otra playa de color turquesa inolvidable. Sinceramente no esperaba ver playas tan bellas en la India. Quedé gratamente sorprendida. Disfrutamos de unas cuantas horas en Elephant Beach (aunque no vimos elefantes), regresamos a por nuestras cosas al hotel y como aún quedaba tiempo antes de tomar el ferry a Port Blair, decidimos probar un sitio nuevo para comer. El sitio era un poco cutre pero salía en la guía de Havelock, así que le dimos una oportunidad.


Pescado fresco, aunque el sitio era cutre

Nuevamente pensamos "¿por qué rayos no fuimos a Fullmoon?"... pero quizás no daba tiempo. Como quedamos con hambre (sólo nos atrevimos a pedir un pescado y no nos inspiró mucha confianza la preparación), picamos algo más en el B3 en el jetty. Nada memorable.


Picamos algo antes de volver a Port Blair
Unos cócteles en B3

Tomamos el ferry y llegamos a Port Blair cerca de las 5 de la tarde. Nuestra elección para el par de noches que nos quedaban en Andaman Islands fue el Ocean Terrace, muy acogedor y limpio. La única pega era que Simhadri, nuestro host, no hablaba inglés. Así que a veces era difícil hacernos entender. Sin embargo nuestra estancia fue genial y era un excelente cocinero. 


Andaman Nicobar Islands
La terraza del Ocean Terrace

Sexto día: Simhadri nos sorprendió con un chapati calientito, un par de omelettes y chai tea recién colado. Todo muy rico. Acordamos con un chófer de autorickshaw que nos llevara a tomar el bote a JollyBuoy y fue un paseo increíble. Esta isla está ubicada en el Parque Nacional Mahatma Gandhi y es una zona protegida y libre de plásticos. También hicimos snorkeling, nos bañamos en la playa, disfrutamos mucho y fuimos felices. Al igual que en Elephant Beach, todas las actividades en el agua son guiadas, está prohibido hacer snorkeling o bucear por cuenta propia.


Desayuno en Ocean Terrace, delicioso

JollyBuoy

JollyBuoy

JollyBuoy

JollyBuoy

¡¡Qué buenas playas!! Gratamente sorprendida por las playas indias
De regreso conocimos a un danés y a su madre y compartimos interesantes anécdotas.

En la vuelta a Port Blair, hicimos un pequeño tour, fuimos a comer a New Lighthouse, visitamos alguna otra playa cercana y contemplamos el atardecer desde la terraza de nuestro hotel. Más tarde, nuestro chófer nos buscó para llevarnos al Cellular Jail y ver el show de luces en inglés a las 7:15 pm. La triste y valiente historia de quienes murieron en esta prisión, es narrada por un "árbol" en un espectáculo sencillo pero conmovedor que dura al menos una hora. Los tickets se compran en la entrada. Valió la pena.



Spring rolls en New Lighthouse


Sopa de cangrejo en New Lighthouse
Noodles en New Lighthouse
Otra playa en Port Blair
Atardecer en Ocean Terrace
La única foto que pude tomar al terminar el show de luces en Cellular Jail

Al regresar al hotel, Simhadri nos esperaba con un delicioso curry, chapati y arroz.


Cena en Ocean Terrace, nuestra última noche en Port Blair

Séptimo día: A las 10:30 am despegó nuestro vuelo a Delhi. Llegamos cerca de las 4 pm y tomamos un Uber hasta nuestro hostal. Esta vez nos quedamos en The Madpackers Hostelun sitio un poco más céntrico, ya que al día siguiente no teníamos que madrugar tanto. Un hostal muy bien valorado, con un ambiente muy joven y vibrante. Nuestra habitación estaba apartada y tenía baño privado. Nada mal para pasar la noche.


Nuestra habitación en The Madpackers Hostel

Pillamos un Uber y nos fuimos a un enorme y lujoso centro comercial llamado Select CityWalk. Hicimos un par de compras en Fabindia y nos dimos un gusto en Pa Pa Ya, un bistró asiático chic y moderno. El carbon roll y el mango roll nos dejaron un nuevo sabor en boca, también pedimos unos Dim Sum y un Nasi Goreng. Todo estuvo exquisito. Eso sí, caro pero comparable con lo que pagaríamos en España por un buen sushi.



Nuevos sabores en Pa Pa Ya

Carbon roll y Mango roll

Dim Sum en Pa Pa Ya


Nasi Goreng en Pa Pa Ya


Justo esa noche, retomé el contacto con Helena por una foto del 2015 que vi en su Instagram. Era un pase para entrar a la clase del Dalai Lama. Increíble. Así que aún estando en Buenos Aires, me dio varias recomendaciones para nuestro próximo destino y hasta me envió una foto por Whatsapp de un mapa que hizo a mano con los principales puntos de interés.

Octavo día: Mi día favorito de la semana. Esta vez volamos con SpiceJet, otra aerolínea de bajo coste, al  norte de la India. Llegamos a Dharamshala cerca del mediodía y tomamos un taxi hasta McLeod Ganj. Este hermoso enclave está situado a los pies del Himalaya, la cordillera más alta de la Tierra, extendida entre Bután, Nepal, China e India. 


Interesantes campañas publicitarias en Dharamshala... mejor prevenir que curar


Mejor prevenir que curar


Escogimos este destino (como muchos otros occidentales en su búsqueda espiritual) con mucha ilusión, ya que es la residencia del Dalai Lama y nos interesaba aprender sobre el budismo, el exilio de los tibetanos y encontrar un refugio para meditar y descansar antes de volver a casa. Bueno, todo esto en menos de un día y medio... así que en algún momento tendré que volver.

Con tan pocas horas en esta pequeña ciudad, no tuvimos tiempo de hacer trekking en el Triund Hill. Hay que madrugar y vuelves por la tarde o hacer camping, así que quedará para otro viaje.

Vimos vacas y sobretodo monos... los monos están por todas partes. De hecho, caminando hacia nuestro hotel, vimos un par de monos asaltando la cocina de una casa y robándose un paquete de espaguetis. Curioso, ¿no?

Nos quedamos en el Hotel Norbu House. Aunque nuestra idea era hospedarnos en Ram Yoga House, no tenían disponibilidad para esa noche y con el afán de viajar y tener dónde llegar, nos decantamos por Norbu House por su ubicación, las vistas y porque incluía el desayuno.

Norbu House
Nuestra habitación en Norbu House


Estando allí nos dimos cuenta de que conseguir hospedaje era muy fácil, hay muchas opciones para todos los presupuestos que quizás no están publicadas en OTAs como Booking. 

Esa tarde tras dejar las cosas en el hotel y con mucha hambre, comimos en Tibet Kitchen. La comida estuvo rica y la atención fue esmerada. La verdad es que hay muchos restaurancitos y puestos callejeros. Toda la comida es vegetariana y deliciosa.


Comida en Tibet Kitchen
Empanadillas que no eran momos


De allí nos fuimos en autorickshaw hasta el Sacred Dal Lake. Caminamos entre cipreses y monos, respiramos aire fresco. Un entorno totalmente diferente a lo que habíamos visto en la India. Intentamos capturar las mejores vistas del Himalaya y continuamos caminando hasta un centro de meditación que llamó nuestra atención, el Sahaja Yoga Meditation Centre. Esta ermita espiritual o "Ashram" fue bendecida por la presencia de Shri Nirmala Devi quien se quedó aquí mientras visitaba Dharamshala.


Sacred Dal Lake

Mono en Sacred Dal Lake

Monos en todas partes

Más monos

Hermoso paisaje, el Himalaya

Una amable señora nos acogió y nos guió a través de una sesión de Sahaja Yoga. Esta sencilla técnica de meditación está basada en la realización, los canales del "Sistema Sútil" y los chakras. Fue muy corta pero relajante. Creo que logramos sentir las vibraciones de "La Madre" e internalizar su premisa de que "no puedes saber el significado de tu vida hasta que estés conectado con el poder que te creó".

Sahaja Yoga Meditation Centre

Panorámica del Himalaya
Rostros

De allí fuimos al Dalai Lama Temple Complex, vimos monjes con túnicas rojizas de todas las edades y nos cautivó la devoción e inocencia de los más pequeños. También nos impactó enterarnos de la historia de Gedhun Choekyi Nyima, el 11er Panchen Lama, quien fue secuestrado por el gobierno chino siendo apenas un niño y la posibilidad de que Tenzin Gyatso, el actual Dalai Lama con 82 años, sea el último. Hay tanto por leer sobre el conflicto entre China e India, el exilio, el dolor de aquellos que han tenido que dejarlo todo atrás, huir tras ser perseguidos y el gran sufrimiento de todas las personas que se han inmolado en protesta a esta represión causando un gran impacto en los tibetanos.


La historia del 11er Panchen Lama

Algunos rostros de tibetanos inmolados en protesta por la represión

H.H. Dalai Lama Temple Complex

Las ruedas de oración

Monjes tibetanos

Niños monjes, qué lindos

Prácticas de monjes tibetanos

Prácticas de monjes tibetanos
La hora de oración

Atardecer épico en el Dalai Lama Temple Complex

Y con respecto a este tema, dos curiosidades: 1) si una persona de origen chino visita Dharamshala, se notifica de inmediato a las autoridades. 2) Nos enteramos a través de Alberto, que Osel Hita Torres, un niño español de dos años fue declarado como la reencarnación de un lama budista tibetano en el año 1987. Sin embargo, este niño creció en el monasterio y decidió continuar con una vida más occidental a los 18 años. A sus 32 años es cineasta y comparte sus enseñanzas budistas. Interesante, ¿no?

Después de girar las ruedas de oración en sentido de las agujas del reloj, recitar el mantra "OM MANI PADME HUM", evocando su significado y con un firme anhelo de purificación, contemplamos un hermoso atardecer y nos fuimos a caminar por las callecitas de McLeod Ganj mientras caía la noche.



McLeod Ganj


Artesanías en McLeod Ganj

McLeod Ganj de noche

Merendamos en Moonpeak Espresso, compramos un cuenco tibetano, té y algún otro recuerdo en los puestos de artesanía callejeros. Más tarde de forma aleatoria, llegamos a Ram Yoga House (que estaba justo arriba de nuestro hotel) y pasamos a saludar a Ram ya que había intercambiado un par de correos con él cuando buscaba hospedaje en McLeod Ganj. 

Assam Tea en Moonpeak Espresso


Ram es un indio que parece mexicano y que aprendió español en México, donde daba clases de yoga y ayurveda. Nos preparó algún platillo mexicano sin aguacate (porque el aguacate es muy costoso en India), conversamos y más tarde nos fuimos a descansar.

Noveno día: Desayunamos con unas hermosas vistas en Norbu House, aunque acechados por algún que otro mono. El sitio es muy familiar y la comida estaba deliciosa.


Desayuno en Norbu House

Comedor en Norbu House


Emprendimos un agradable paseo hacia el Lhagyal Ri cerca del Tsuglagkhang complex. Contemplamos la estupa y dejamos que el tiempo se detuviera con el suave movimiento de las banderas de colores tan típicas y que tantas ganas tenía de ver. Disfrutar de la cordillera apenas nevada y el silencio profundo de la montaña, definitivamente uno de los momentos que más valoré del viaje.


Vistas de McLeod Ganj

Ruedas de plegaria

La estupa

Banderitas

Más banderitas
  
Más ruedas de oración

Ruedas de oración por todo el camino
Om Mani Padme Hum

Todos oran desde muy temprano

Lo mejor de cada lugar, su gente

Luego tomamos un autorickshaw hasta Bhagsu, uno de los poblados "hippies" a unos 2 Km de Dharamshala. Echamos un vistazo rápido, aunque no tuvimos tiempo de ver las cataratas ni dejarnos sorprender por el psicodélico Bhagsu Shiva Temple. La oferta de cursos y sesiones de todo tipo, es ilimitada. Ves carteles de colores llamativos por todas partes y me hace sentido que quieras quedarte más de lo esperado ante tantas cosas interesantes por aprender. No pudimos ver Dharamkot ni visitar los famosos centros de meditación Tushita y Dhamma Sikhara Vipassana.



Bhagsu


Bhagsu

Al regresar a McLeod Ganj, nos dio tiempo de enviarle una postal a los padres de Emil en Caracas desde la oficina de correos local (diez meses después aún la están esperando) y poco más.


McLeod Ganj

Hasta los monjes compran sus telas


Señora haciendo artesanías

Buscamos nuestras cosas en el hotel y tomamos un taxi (no un tuk tuk porque la vía es serpenteada y nos pareció peligroso) hasta el aeropuerto y volamos de regreso a Delhi.


La mejor vista antes de abordar


Al llegar, contactamos a Bablú y después de hacer check-in en el Red Fox de Delhi Aerocity, tomamos un Uber hasta su casa para conocer a su familia y buscar nuestras maletas grandes.
Nuestra habitación en el Red Fox Delhi Aerocity


El barrio parecía bastante "local", creo que éramos los únicos turistas del lugar. Al entrar en su humilde hogar, su mujer intentó besarme los pies en agradecimiento por honrar su morada con nuestra visita y fue una sensación inesperada, le pedí que por favor no lo hiciera y comprendí que es parte de su cultura. 

Conocimos a sus dos pequeños y a su cuñada, una jovencita hermosa y encantadora con la que pudimos entendernos mejor, ya que aparte de Bablú, era la única que hablaba un poco de inglés en la casa. Nos mostraron el álbum con las fotos de su boda, hermosísimas. También nos prepararon una deliciosa cena servida literalmente en bandeja de plata. 


La deliciosa cena que preparó la mujer de Bablú para nosotros


Finalmente y para nuestra sorpresa, la esposa de Bablú me obsequió unas hermosas pulseras de colores y un precioso sari en color amarillo y azul. Aún teniendo tan poco, hacen un gran esfuerzo por demostrar su gratitud y son felices con lo que tienen.

Es indescriptible, ver la bondad en sus ojos, su gratitud y ese halo de esperanza. Me sentí afortunada por vivir ese momento, por cenar con ellos en su hogar y por conocerlos. Fue quizás la experiencia más auténtica del viaje.

Bablú y su familia con Emil


De allí tomamos otro Uber y volvimos al hotel. Al día siguiente, me esperaban unas doce horas de vuelo hasta llegar a casa y Emil volvería un día después.

Para reflexionar y tomando en cuenta las sugerencias de Emil, a continuación algunas conclusiones del viaje a India:

1. Aunque la India es el país con más alta tasa de vegetarianismo del mundo (entre 30 y 40% según la fuente), esta cifra varía según la religión, la casta y el estado. Por ejemplo, en Rajasthan cerca del 75% de las personas son vegetarianas. Sin embargo, en estados como Telangana, un 98,8% de hombres y un 98,6% mujeres comen carne, aves y pescado. Y en sitios más turísticos e internacionales como el Hard Rock Café, puedes comerte una jugosa hamburguesa de ternera. No así en McDonalds, donde lo más carnívoro que puedes conseguir es pollo. Por otra parte, aunque en el Hinduismo las vacas son consideradas sagradas... India era hasta hace poco uno de los mayores exportadores de carne en el mundo. Esta realidad al parecer ha cambiado, ya que a mediados del 2017 se prohibió la matanza de ganado en 18 estados. Vaya tela.

2. Según un artículo de Forbes, la economía de India inició la década detrás de UK, Francia, Italia y Brasil pero bajo el gobierno del Primer Ministro Narendra Modi, ha superado a todos estos países. Ojito con este crecimiento económico y su proyección en los próximos cinco años.

3. Aunque algunos académicos afirman que con sus 1,34 billones de habitantes, India ya ha superado ligeramente en población a China, según las Naciones Unidas esto ocurrirá en el 2024.

4. India ocupa el segundo puesto del ranking de países por población de habla inglesa, después de Estados Unidos. Según la fuente, entre un 10 y un 30% de los habitantes hablan inglés (10% de 1,34 billones es un número muuuy grande, ¿no?). Sin embargo, 422 millones de personas hablan Hindi, otros 83 millones Bengali y en menor proporción otras lenguas como Telugu, Marathi, Tamil, Urdu, Gujarati y Punjabi. Así que es de esperarse que por la calle, no todo el mundo hable inglés. ¿Un ejemplo? los conductores de Uber.

5. La cultura del té. Siendo el segundo productor de té en el mundo después de China, el 70% de lo que producen es consumido en India. Según el Tea Bord India, el Darjeeling es el té más codiciado del mundo. El Assam es el té perfecto para despertarse con su carácter enérgico y fuerte. Mientras que otras variedades quizás menos "populares" pero de exquisita calidad como el Nilgiri, el Kangra, el Munnar y el Dooars-Terai son también orgullo nacional de exportación. ¿Mi favorito? El Masala Chai recién colado y con un chorrito de leche.

6. Por último y aunque comentaba que me impresionó mucho cómo diferentes religiones pueden convivir en paz, la historia nos demuestra que esto no siempre ha sido así. Tras la Segunda Guerra mundial y la declaración de la independencia india en 1947, los musulmanes optaron por formar un estado separado (Pakistán) con un gobierno islámico. Este es un tema muy extenso y quizás para los que somos menos lectores y más cinéfilos, ver la película "El último virrey de la India" nos ayudaría a entender un poco más estos acontecimientos históricos.

Un especial agradecimiento a: Bablú y su familia, Anna y Aditya, Milagros y su amigo Tonmoy, Ewa y Pratibha, a Helena, a Antonio por los tips de su viaje de novios y a todas las personas que contribuyeron con sus atenciones y recomendaciones.

India increíble. Sin duda, un viaje fascinante.

Ahora a por Viena, Bratislava, Praga, Irlanda, verano en Suiza, Estocolmo, Lisboa, las anécdotas que faltan del 2017 y lo que está por venir.

¡Hasta la próxima entrada!

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1 comentarios

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