De iglesias, tapas y cañas en Antequera

By Brida - 25 marzo

A propósito de la Semana Santa, decidí retomar el blog y contarles un poco sobre Antequera, sus 33 iglesias y la excelente tarde que compartí con la mejor guía turística que pude tener.


Pasadas las dos de la tarde, Mónica y yo emprendimos nuestro camino a Antequera en su coche.  Ya había planeado el regreso a Málaga en tren, desde la estación Santa Ana hasta María Zambrano.

El primer sitio que visitamos fue Arte de las Tapas, un espacio para la restauración y la hospedería.  Nos atendieron súper bien, con aperitivo por la casa, un par de cañas y deliciosas tapas para compartir.

Arte de Tapas

Arte de Tapas

Como la idea era hacer nuestra propia ruta de la tapa, nos fuimos a Capella Café y Tapas, que destaca por su original maqueta de la ciudad.  Parece una fotografía.  Allí también recibimos un trato cordial (no se si porque los antequeranos en general son súper amables o porque Mónica se encontraba con gente conocida en todos los sitios que visitamos) y luego de un par de tapas y cañas, continuamos nuestro recorrido hacia el tercer sitio del itinerario.


Maqueta en Capella Café y Tapas

Capella Café y Tapas

Capella Café y Tapas

Capella Café y Tapas

Visitamos el Mesón Ibérico Las Hazuelas y cumplimos nuestra misión.  Tres cañas y tres generosas tapas en tres selecciones estupendas.  De todas, mi favorita fue Arte de las Tapas.


Mesón Ibérico Las Hazuelas

Mesón Ibérico Las Hazuelas

Con la barriga llena, nos dedicamos a caminar por esta preciosa ciudad.  Pasamos por la Plaza San Sebastián creada en 1508, entramos brevemente a la iglesia de San Sebastián y contemplamos el coro, con su impresionante sillería tallada en madera y su imponente retablo.  Caminamos por el Coso Viejo, subimos por la calle Rastro, atravesamos el arco de Los Gigantes y a su espalda, presenciamos una panorámica alucinante de la ciudad, evocando la triste historia de los enamorados que abrazados, se lanzaron al abismo de la Peña para escapar de sus perseguidores desde el mirador de las Almenillas.  No pudimos entrar a La Alcazaba, ya que cierra sus puertas los sábados al final de la tarde.

Plaza San Sebastián
Vista de Antequera
El arco de los gigantes
Como siempre queda espacio para el postre, fuimos "a por él" al Mesón Restaurante El Escribano, enclavado frente a la Real Colegiata de Santa María la Mayor.  Mónica pidió un cafelito, yo una infusión y compartimos un delicioso trozo de bienmesabe antequerano.  Pese a que yo había probado en Venezuela el "típico bienmesabe" con su bizcocho, coco, merengue y canela... fue interesante descubrir esta dulcísima versión con almendras y cabello de ángel, una receta de las Monjas Clarisas del Convento de Clausura de Belén elaborada desde el año 1635.


Rumbo a la Iglesia de Santa María

Iglesia de Santa María

Bienmesabe en El Escríbano

Más tarde, caminamos por el callejón del viento (o de la estrella), pasamos por la iglesia del Carmen, entramos a la Plaza de Toros construida en el año 1848, impecable, con un espacio para la cocina antequerana, recorrimos el paseo real, vimos la Puerta de Estepa construida con caliza roja del Torcal, callejeamos por la Alameda, Duranes y Carreteros, pasamos por el Teatro Cine Torcal con su influencia Art Déco hasta finalizar nuestro paseo en un bar de copas y ver caer la noche antes de agarrar camino a la estación de Santa Ana.


Calles de Antequera

Calles de Antequera

La plaza de toros

Puerta Estepa

Parques de Antequera

Cine Torcal
Nos quedó pendiente elevar una plegaria a Dios en alguna de sus iglesias y conventos, perdernos en el conjunto de dólmenes más grande de Europa (superando al de Stonehenge) levantados hace unos seis mil años, caminar sobre las rocas calizas de El Torcal que tuvieron su origen en el fondo marino hace aproximadamente 150 millones de años y comernos una porra antequerana.

Una maravillosa ciudad, un paseo genial, una compañía insuperable.

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