Dos días y tres noches para renacer en París

By Brida - 07 febrero

Después de cinco años, volví a la "Ciudad de la luz".  Atesoraba muy buenos recuerdos de mi primer viaje a Europa con Yeliz y esta vez visitaba París con Emil y sus padres.

Nos quedamos en el precioso y acogedor apartamento de Emmanuelle.  Emil lo encontró por airbnb y nos pareció conveniente para los cuatro por su ubicación súper céntrica, cerca de la estación de metro Chatelet Les Halles y a sólo diez minutos caminando del Louvre y de Notre Dame.  Un edificio antiguo de los que uno ve en las películas, sin ascensor, con el típico piso de madera que cruje con cada paso y como dato curioso... el inodoro estaba ubicado en un diminuto cuartito rojo y el lavamanos y la ducha en un espacio totalmente separado.  Interesante, ¿no?

Veníamos de Munich luego de pasar Navidad y Fin de Año en Alemania.  Llegamos casi a media noche y nos recibió una lluvia persistente, aunque con menos frío que en la capital bávara.  Compramos los billetes para el autobús que nos llevaría del aeropuerto Orly a la estación Denfert-Rochereau por 7,70 EUR c/u donde tomamos el RER (línea de cercanías) hasta Chatelet-Les Halles.  Como curiosidad, la red de metro de París es la quinta más antigua del mundo y la tercera más larga de Europa Occidental, después del metro de Madrid y del "tube" de Londres.

Luego de soñar con Owen Wilson y Marion Cotillard en la película de Woody Allen, "Midnight in Paris", emprendimos nuestro recorrido a pie por la ciudad gala cuya primera parada fue una boulangerie para desayunar.  Un brioche esponjoso y dulce, perfecto para iniciar la mañana.


Brioche tressée sucre
Como era lunes y la mayoría de los museos cierra los martes, le dimos prioridad al Louvre. El precio que hay que pagar por "intentar" (es prácticamente imposible) recorrer sus 60.600 m2 en el que se exhiben 35.000 obras, es de 15 Euros.  Sin duda, una excelente relación calidad - precio para ser el museo más visitado del mundo.  Nos tomamos la respectiva foto con La Gioconda y visitamos las colecciones que nos parecieron más interesantes (o con las que nos encontrábamos cada vez que nos perdíamos buscando la salida).  Desde allí, atravesamos el Jardín de las Tullerías con sus árboles deshojados por el invierno, sus fuentes y sus gaviotas; vimos La Concorde, Los Invalides, el Grand Palais, el Petit Palais, cruzamos el Pont Alexandre III y finalmente contemplamos de cerca la Torre Eiffel e intentamos capturar las mejores fotos desde Trocadero y Champ de Mars.


El Louvre

El Louvre

El Louvre


Tullerías

Vista desde Tullerías

Puente Alexander III

La Torre Eiffel

En nuestro camino al Arco del Triunfo, con muchísima hambre y tratando de evitar los restaurantes más turísticos y costosos, nos detuvimos a comer en Le Corner Cafe en la Avenue Kleber.  Lo más "francés" que pude pedir fue un filete de salmón con ratatouille, no estuvo mal pero esperaba algo más típico.  ¿La cuenta? 88,50 Euros un almuerzo para cuatro sin entradas, postres ni café.  Lo mejor fue la copa de vino tinto Côtes-du-Rhône que pedí por 5 Euros comparada con cada vaso de "limonade nature" (entiéndase Chinotto o Sprite) por 4 Euros que pidieron los demás comensales.


Sopa de cebolla
Hamburguesa en Le Corner

Tartar de salmón en Le Corner

Salmón y ratatouille en Le Corner

Una vez en el Arco del Triunfo y después de identificar el nombre de Francisco de Miranda entre 558 generales del imperio francésEmil y yo subimos los 286 escalones mientras sus padres contemplaban la ceremonia del "soldado desconocido" enterrado en la base del monumento.  Sin esperarlo, la Torre Eiffel comenzó a "flashear" y fue nuestro momento más romántico del día.  Abrazarnos con un frío tenue y darnos un beso bajo la luz de la luna con la maravillosa panorámica de París de fondo a unos 50 metros de altura.


El Arco del Triunfo

Campos Elíseos, desde el Arco del Triunfo

La Torre Eiffel desde el Arco del triunfo

La entrada costó 12 Euros y al bajar, recorrimos los Champs-Élysées y finalizamos en el mercadillo de Navidad antes de tomar un autobús hasta Chatelet Les Halles.

Al día siguiente, quisimos visitar algunos lugares más distantes entre sí y compramos el day-pass del metro.  Iniciamos nuestra jornada en Notre Dame, emplazada en el kilómetro cero a partir del cual se miden todas las distancias en Francia.  Esta catedral gótica con sus numerosos hechos históricos, enclaustra diversas leyendas como la de "la puerta del diablo", "el Jorobado de Notre Dame" y el misterio de las gárgolas.


Quiche Lorraine

Croque Monsieur

Sólo contemplamos su fachada y enseguida nos fuimos a la Sainte-Chapelle, ubicada en el seno de la Isla de la Cité y a pocos pasos de la Catedral de Notre Dame.  Aunque la entrada nos pareció costosa (10 Euros), merece la pena mirar a través de sus vitrales azules y rojos la historia humana según la Biblia, desde la creación del mundo hasta el apocalípsis representado en el rosetón de nueve metros de diámetro.


Notre Dame
Luego dimos un paseo por el Barrio Latino, Emil al fin se comió una crêpe de nutella mientras buscamos la "rue du Chat-qui-Pêche", la calle más estrecha de París con sólo 1,8 metros de ancho.  Llamada originalmente rue des Étuves, está ubicada entre la fuente de Saint Michel y la rue Huchette.


Fuente de Saint Michel
Nos dirigimos en metro a la Basílica de Sacre Coeur, en lo alto de la colina de Montmartre.  La entrada es gratuita y dedicamos unos minutos a orar en el silencio de este imponente templo.  De allí, tomamos el funicular hasta la Place du Tertre o plaza de los pintores que evoca la bohemia parisina del siglo XIX y principios del siglo XX, donde alguna vez vivieron Renoir, Utrillo, Picasso y otros pintores famosos.  Visitamos el Espacio Dalí, con la colección más grande del maestro del surrealismo en Francia por 11,50 Euros y emprendimos un placentero recorrido de 10 minutos andando hasta la arepera Bululú, para satisfacer el antojo del Sr. Emerson de comerse una arepa en París.  En el camino, descubrimos el cabaret más antiguo de París, el "Au Lapin Agile", el viñedo de Montmarte y La Maison Rose.


Sacre Coeur

Vista desde Sacre Coeur
La plaza de los pintores

Espacio Dalí

Espacio Dalí

La Maison Rose

El viñedo de Montmartre

El cabaret más antiguo de París


Una vez en Bululú, nos recibió Victoria, una simpática venezolana que abrió este negocio con su esposo.  Pedimos para tomar papelón con limón, de entrada unos chips de plátano verde, yuca y batata con guasacaca y probamos la Reina Pepiada y la Carupanera.  Cada arepa costó 8 Euros y cada vaso de papelón con limón 5 Euros.  Un poco caro, ¿no?.


Papelón con limón

Chips con guasacaca

La carupanera

La reina pepiada
De allí caminamos hasta el Moulin Rouge y luego tomamos el metro hasta Galerias Lafayette, con la intención de apreciar una magnífica y gratuita vista panorámica de la ciudad desde su terraza y de conocer este lujoso centro comercial.  Seguidamente caminamos por los alrededores de la Ópera, pasamos por la Boutique Lindt donde todos los postres y bebidas son elaborados con este exquisito chocolate y volvimos al Barrio Latino con el propósito de cenar comida francesa a precios razonables en un sitio que recomendaban en TripAdvisor llamado Bonvivant.


Moulin Rouge
Vista desde Galerías Lafayette

Galerías Lafayatte

Ópera Lindt

Capuccino Lindt

Medio perdidos, sin un mapa de la ciudad (sólo teníamos el del metro que pedimos en una estación) y sin ganas de gastar en roaming de datos, decidimos preguntarle a dos chicas que parecían simpáticas, cómo ubicar la rue des Écoles.

Luego de unos 10 minutos buscando la dirección en el teléfono de una de ellas, italiana por cierto, se me ocurrió comentarle que estábamos buscando un sitio para cenar comida francesa que no fuese tan costoso.  Entonces, nos dijo sin parpadear "¡¡tienen que ir a Le bouillon-chartier!!".  Nos indicó cómo llegar en metro a la rue du Faubourg Montmartre y regresamos a la estación Grand Boulevards.  

Se trata de una brasserie histórica de París abierta en el año 1896, donde distintos comensales pueden compartir la mesa, es el sitio ideal para comer lo más auténtico a un precio insuperable.  Pedimos cuatro "Kir au blanc de blanc Pétillant" para abrir (aún más) el apetito, de entrada pedí una ración de seis escargots, el Sr. Emerson pidió un potage du jour maison, los platos principales fueron: el Entrecôte grillée beurre maitre d'hôtel, el Pavé de rumsteack au poivre frites, el Poulet fermier rôti frites y el Confit de canard pommes grenailles.  Más típico, imposible.  Cada uno pidió su postre y sin pensarlo pedí el Baba au rhum, que es un delicioso bizcocho horneado y remojado en ron.  ¿La cuenta? 89,90 Euros por una cena distinguida en uno de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad.


Escargots

Entrecôte

Pavé de rumsteack

Confit de pato

Baba au rhum
Con la barriga llena y el corazón contento, nos fuimos a descansar ya que al día siguiente debíamos madrugar para tomar el bus desde el Parking Pershing hasta el aeropuerto Beauvais que queda a casi una hora y media de París.

Suspiramos ante una ciudad que apenas despertaba, desayunamos unos croissants y unas tartaletas de fresa en la Boulangerie Marius y en un abrir y cerrar de ojos, estábamos en casa comiendo roscón de reyes.  Y es que "París por la mañana es precioso, por la tarde tiene encanto, por la noche hechiza y de madrugada es mágico".


Tartaletas
Croissants

Roscón de reyes


¡Enhorabuena, me salió el rey!

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2 comentarios

  1. Hola Angie, es la primera vez que entro directo al blog. Todavia mas delicioso de ver y leer que en Instagram. Un abrazo

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    1. Gracias Dianita!!! ¡qué bella! espero que me sigas leyendo y que en algún momento puedas usar mis recomendaciones en los lugares que visites :) ¡un fuerte abrazo!

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