Un fin de semana en Barcelona, la ciudad que inspira

By Brida - 08 febrero

Barcelona es sin duda una de las ciudades con mayor atractivo comercial, cultural, financiero y turístico de España y el mundo.


Es la capital global de la tecnología móvil, ya que desde el 2006 recibe a más de 85 mil visitantes de todo el mundo que asisten al GSMA Mobile World Congress año tras año para enterarse de las últimas tendencias de las Telecomunicaciones.  Reúne prestigiosas escuelas de negocio como el IEIESE y ESADE que ocupan importantes lugares en el ranking mundial de programas de MBA, así como universidades, centros de investigación y desarrollo y grandes firmas de moda.



Existen innumerables guías en Internet que pueden ayudar con los preparativos de la travesía "ideal", según TripAdvisor hay más de 500 hoteles y hostales, y más de 6500 restaurantes.  Planificar un viaje a Barcelona es todo un desafío y aunque cuentes con amigos como Laura que te den recomendaciones súper útiles y dispongas de una guía impresa o una aplicación móvil, si vas por pocos días, seguramente omitirás en tu itinerario algunos sitios de interés.




La verdadera razón que nos llevó a Barcelona fue mi regalo de cumpleaños para Emil: entradas para el concierto de Elton John y su banda el sábado seis de diciembre de 2014 en Palau Sant Jordi.



Con las entradas en la mano y luego de evaluar diversas alternativas para el hospedaje, decidimos quedarnos en el Hotel Curious.  Está cerquita de La Rambla y se puede caminar hasta Plaza Cataluña, la Catedral, el Barrio Gótico, el Puerto, el Mercat de La Boquería y muchos sitios más.  También está muy cerca de varias estaciones de metro y de la parada del autobús que viene y va al aeropuerto. Nuestra habitación era pequeñita, pero el espacio acorde para pasar la noche.  A pesar de ser un hotel de una estrella, incluye un desayuno variado y ofrecen WiFi gratuito.  La "Barcelona Curious Guide" está disponible en su página Web y si olvidas imprimirla (como nosotros), te entregan un ejemplar en Español, Catalán, Inglés, Francés o Alemán.  El precio de la habitación con baño privado para dos personas por dos noches fue de 149,60 Euros.



La mini habitación


El comedor

Parte del buffet

El pasaje desde Málaga nos costó 381,92 Euros ida y vuelta con Vueling.  La aerolínea nos pareció buena y puntual, aunque como toda línea de bajo coste, cobran por todo lo extra: equipaje, comida a bordo y selección de asientos.



De todas las ciudades que visitamos en España, creo que en Barcelona fue donde gastamos más.  No hubo museo o lugar de interés donde no se pagara.  Justo ese fin de semana se celebraba un feriado, cientos de residentes emocionados comprando los regalitos de "Nadal" en los mercadillos, además vimos muchísimos turistas japoneses y de todo el mundo.



El mejor consejo que recibimos fue no comer en La Rambla ni en los alrededores de los sitios más emblemáticos.  Muchos de estos restaurantes ofrecen "comida auténtica española" y lamentablemente, la mayoría no tiene nada que ver.  La calidad es baja y los precios sumamente altos.  Así que bajo esa premisa, tratamos de buscar sitios en calles un poco más alejadas aunque no necesariamente españoles.




Caminando por La Rambla

Lo primero que hicimos luego de dejar la maleta en el hotel, fue conocer el Mercat de La Boquería.  Este mercado fue inaugurado en 1840, es una parada obligada donde convergen diferentes culturas, aromas, colores y sabores.  Abre de Lunes a Sábado desde las 8:00 hrs hasta las 20:30 hrs.  Aunque ciertamente tienen productos naturales muy frescos y variados, la comida me pareció recalentada y luego de conocer el Mercado de San Miguel en Madrid, creo que el de La Boquería no se compara.


Mercat de La Boquería



Mercat de La Boquería
Arepas en el Mercat de La Boquería
Como Emil estaba antojado de jamón ibérico y no nos llamó la atención ningún puesto en el mercado, cruzamos la calle y entramos a Enrique Tomás, una tienda especializada en jamones con su propio "museo del jamón".  Pedimos media ración de jamón bellota cortado a mano y un agua por 7,60 Euros.  Buen ambiente y buena atención.

Jamón Bellota
En los alrededores de La Rambla, hay mucho que ver, desde estatuas vivientes, kioskos de flores y souvenirs, museos como el de cera y el museo erótico, la Fuente de Canaletes, el Monumento a Colón y mucho más.  Nos llamó la atención el Gran Teatre del Liceu y decidimos comprar entradas para la visita express (6 Euros c/u).  Este teatro es uno de los más prestigiosos del mundo, guarda una historia asombrosa, sobrevivió a dos incendios, a un atentado y a las convulsiones sociales de la burguesía catalana.

Gran Teatre del Liceu
Gran Teatre del Liceu
Continuamos caminando hasta el Monumento a Cristóbal Colón, inaugurado en la Expo de 1888, es una escultura de 60 metros con una tienda y un mirador.  Pagamos 4,5 Euros c/u para subir y tomar fotos desde el tope.  Como dato curioso, el dedo de Colón mide 50 cm.

Monumento a Colón

Vista desde el Monumento a Colón
Luego caminamos hacia el muelle a través de la Rambla de mar, vimos el Maremagnum, recorrimos el paseo marítimo de la Barceloneta y tomamos el teleférico hasta el Parc de Montjuïc.  Cada ticket costó 11 Euros y aunque la vista no estuvo mal, el sistema no es eficiente, hay pocas cabinas y la espera es sumamente lenta.

El muelle
Barceloneta

Teleférico
Vista desde el teleférico
Vista desde el teleférico
Como la distancia a pie hasta el Castell de Montjuïc se veía larga y justamente venía un autobús, decidimos tomarlo y dirigirnos hacia Plaza de España.  En el camino vimos la Fundació Joan Miró, el Estadi Olímpic de Montjuïc, el Palau Sant Jordi, el Palau Nacional MNAC, el Poble Espanyol y la Fira Internacional.  Conocimos la Plaza de Espanya con su fuente de los tres mares, construida para la Expo de 1929 y tomamos el metro hasta la estación Jaume I, buscando un sitio de tapas recomendado por Laura llamado Bilbao Berria muy cerca de la Catedral, construida durante los siglos XIII al XV y dedicada a Santa Eulàlia, co-patrona de Barcelona con una historia de martirios desgarradora en la época romana de la ciudad.

Arte en los alrededores de la Catedral
Catedral
Teníamos muchísima hambre y la cola para conseguir mesa en Bilbao Berria era súper larga, además uno de los mesoneros estaba un poco mal humorado y nos invitó a irnos del lugar.  Así que decidimos entrar en un restaurante llamado Estruch ubicado en pleno corazón del Barrio Gótico justo frente a la Catedral.  Pedimos dos copas de sangría, una tapa de ensaladilla rusa, unos chorisitos del infierno, una tapa de onglet y un festival de croquetas.  ¿La cuenta? 34,75 Euros.
Chorisitos del infierno
Trío de croquetas
Ensaladilla rusa



Tapa de onglet
Después de comer caminamos hasta el hotel para refrescarnos y alistarnos para el concierto. El espectáculo estuvo súper bien montado, Sir Elton cantó lo más emblemático de su repertorio y complació a su público.  ¿Lo mejor de todo? Emil disfrutó a plenitud su regalo.

Al día siguiente, el objetivo era visitar obras de Gaudí a excepción de la Sagrada Familia a la que le dedicaríamos la última mañana del viaje.

Iniciamos el domingo con una visita al Parc Güell.  Cada entrada costó 8 Euros.  Este parque inició su construcción en el año 1900, fue abierto al público en 1926 y en 1984 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  Esta obra cargada de contenidos simbólicos, demuestra el prodigioso dominio de las formas y materiales característico de Gaudí.  Tiene tres accesos y es fácil llegar en metro (Lesseps L3) o en autobús (bus 24 desde Plaza Catalunya).  En el recinto del parque está la Casa Museo Gaudí, residencia del arquitecto desde 1906 hasta finales de 1925.  ¿El costo de la entrada? 5,50 Euros por persona.

Parc Güell
Parc Güell
Parc Güell
Casa Museo Gaudí
De regreso, tomamos el autobús y nos quedamos en Passeig de Gràcia.  Entramos en Casa Milà "La Pedrera", un edificio muy curioso y una de las obras más ambiciosas de Gaudí.  La visita incluye un audio-guía y la entrada cuesta 20,50 Euros por persona.

La Pedrera
La Pedrera
Caminamos de vuelta hacia la Plaza de Catalunya, vimos la Casa Batlló y aunque no entramos, los tickets cuestan 21,5 Euros por persona.  Ya pasada la hora del almuerzo y con un extraño antojo de comida italiana, decidimos comer en un sitio no tan visible para la mayoría de los turistas.

Casa Batlló
Así llegamos a Le Cucine Mandarosso, en una callejuela perpendicular al Palau de la Música.  De entrada pedimos una Stracciatella que no es más que el relleno de la burrata servido con jamón serrano, un toque de aceite de oliva y pimienta.  Emil pidió un Fetuccini pesto alla fornaia, yo unos Cecatelli Sorrentina con tomate y mozzarella, una tarta calientita de postre y dos copas de vino tinto.  La comida estuvo exquisita.  Creo que fue lo mejor que comimos en Barcelona.  ¿La cuenta? 44,20 Euros.

Stracciatella
Fetuccini al pesto
Cecatelli sorrentina con tomate y mozzarella
Tarta de frutos rojos
Camino al hotel, conocimos otras callejuelas del Barrio Gótico, visitamos el Belén del Palau de la Generalitat, hicimos las compras de rigor en el Hard Rock Café y nos alistamos para visitar a Nieves y a Miguel.

Finalmente llegó el Lunes.  Compramos entradas en línea para la Sagrada Familia, incluyendo la Basílica y la Torre de la Pasión.  Cada entrada costó 19,30 Euros y el horario para el acceso era desde las 9:00 hrs hasta las 9:15 hrs.  Aunque esta obra se inició en 1882, aún se encuentra en construcción.  Su majestuosidad y misticismo le conceden una gran relevancia arquitectónica, siendo quizás el principal icono de Barcelona.  Un imperdible de la ciudad y según Facebook, el tercer monumento más visitado en España en el 2014.

Sagrada Familia

Sagrada Familia
Sagrada Familia
Sagrada Familia
Vista desde la Torre de la Pasión
Vista desde la Torre de la Pasión
Al terminar la visita, recorrimos el Passeig de Sant Joan hasta el Arco del Triunfo, y mientras esperamos a Marco y a su familia en el Parc de la Ciutadella, Emil cumplió su sueño de cantarme una ópera entretanto remaba para mi un bote en el lago.  Romántico el muchacho, ¿no?.

Arco del triunfo
Paseando en el botecito
Parc de la ciutadella

Parc de la ciutadella
Al salir del parque nos llamó la atención un restaurante con un letrero que decía "100% italiano", llamado Buon Appetito y decidimos comer allí.  Emil se tomó una birra Peroni, yo una copa de Nero D'Avola, compartimos un Melanzane alla Parmigiana, Emil pidió un Tagliatelle alla Boscaiola, con saslsa de nata con champiñones, setas, perejil, vino blanco, parmesano y tocino y yo un Risotto Salsiccia e Barolo, con salsa de vino Barolo y butifarra.  ¿La cuenta? 33,50 Euros.

Berenjena parmesana
Risotto
Tagiatelle
Seguimos caminando y curiosamente coincidimos con la Basílica de Santa María del Mar, el mejor ejemplo del Gótico Catalán que se puede encontrar en Barcelona.  La visita guiada a sus torres y azoteas fue excelente.  El costo de la entrada era simbólico (comparado con las demás entradas que pagamos durante el viaje) y fue la mejor forma de despedirnos de la ciudad.

Santa María del Mar

Azotea de Santa María del Mar
Como casi olvidamos comernos un postre típico, de regreso al hotel nos detuvimos en la Dolceria de la Colmena y pedimos una crema catalana.

Crema catalana
Buscamos la maleta y partimos al aeropuerto.

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