Los 20 imperdibles de Madrid si tienes poco tiempo y no eres fanático del fútbol

By Brida - 17 febrero

Madrid me pareció una ciudad fascinante, su propuesta cultural y gastronómica me encantó.  Llegamos el Viernes en la noche y regresamos el Domingo al final de la tarde.  Aunque en su momento los tickets de avión estaban más económicos, para un próximo viaje preferiría la opción del tren ya que la estación de Atocha queda más cerca de todo y te evitas las horas de espera en el aeropuerto.

A nuestra llegada, Lorena esperaba por nosotros en la salida del aeropuerto.  Fue lo mejor que nos pudo haber pasado, que nos recibiera una buena amiga que vive desde hace años en Madrid y nos evitara cualquier contratiempo para tomar el tren y luego el metro hasta nuestro hotel.

Nos quedamos en el Hotel AC Palacio del Retiro, lo escogimos por su excelente ubicación en el centro de Madrid y porque usaríamos puntos Marriott para pagar.  Este palacio construido a comienzos del siglo XX conjuga lo tradicional con lo moderno, está situado justo al frente del hermosísimo Parque del Retiro, y en un vértice del "triángulo del arte" conformado por el Museo del Prado, la colección Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Luego de dejar la maleta en el hotel, caminamos con Lorena hasta Gran Vía (1) y decidimos tapear en Quilombo.  Comenzamos con un "Ménage à trois" (aunque curiosamente éramos tres, se trataba de un trío de empanadillas), también pedimos unas Croquetas mixtas y unos Mejillones con salsa picante.  Fue suficiente para los tres.  Quise probar el "Rebujito", que aunque es típico de Andalucía escuché de él por primera vez en Madrid.  No me gustó.  ¿La cuenta? 68,60 Euros, incluyendo los cuatro mojitos de Emil, dos rebujitos y una cerveza.  El dato curioso (o al menos nuevo para mi) es que sirven gomitas por la casa.

Mejillones en salsa picante
Trío de empanadillas
Croquetas

Gomitas
Al día siguiente disfrutamos de un desayuno continental en el hotel, a base de pancitos y frutas.  Ya cargados de energía tipo 10 am, salimos a caminar.  Fotografiamos la Puerta de Alcalá (2), subimos al mirador de CentroCentro (3) en el Palacio de Cibeles por 2 Euros por persona, identificamos los edificios más emblemáticos de la ciudad y continuamos nuestro paseo hacia Gran Vía.  Vimos de cerca el famoso Edificio Metrópolis (4), caminamos hasta la Puerta del Sol y aunque no identificamos en Km 0, nos tomamos la foto con el Oso y el Madroño (5). Hicimos una parada en la Chocolatería San Ginés (6), que abre todo el día y toda la noche desde el año 1894 y luego de hacer una colita que fue fluyendo nos comimos los mejores churros que he probado en España (los mejores que me he comido en mi vida siguen siendo los de la Churrería El Moro en México DF), con su chocolate espeso y delicioso por 3,80 Euros.  También descubrimos las porras que son como churros alargados y gruesos.  Mucha masa frita para mi gusto.

Desayuno continental
Puerta de Alcalá

Mirador de CentroCentro
Edificio Metrópolis
San Ginés
Churros San Ginés

San Ginés
Seguimos callejeando hasta llegar a Plaza Mayor (7) y aunque los murales de la Casa de la Panadería (8) están en restauración, al menos los vimos en una valla.  Nos compramos unos gorros de lana de Minions en el mercadillo de Navidad y tomamos el tren de cercanías hasta Aluche para visitar a María Alejandra y a Javi.  Compartimos un ratico con ellos, recorrimos uno de los tantos parques de la ciudad y tomamos el autobús que nos llevaría hasta el Palacio Real.

Plaza Mayor
En el camino vimos el Madrid Río (8) que conecta con el Parque Lineal de Manzanares.  Sin duda debe ser hermoso recorrerlo a pie o en bicicleta y disfrutar al aire libre de un paseo romántico a orillas del Río Manzanares.

Nos quedamos en la parada de los Jardines de Sabatini (9), caminamos y tomamos fotos muy bonitas.  Vimos el Palacio Real (10) por fuera y aunque la entrada cuesta 10 Euros por persona, de Lunes a Jueves la entrada es gratis desde las 18 hrs hasta las 20 hrs para ciudadanos de la UE e Iberoamérica.  Contemplamos la Catedral de Almudena (11), que es una iglesia modesta comparada con otras iglesias de España.

Jardines de Sabatini

Catedral de Almudena

Palacio Real
Nos llegamos hasta el Mercado de San Miguel (12), que es uno de los templos gastronómicos de la ciudad.   Nos tomamos de pie unas copas de vino, unos cartuchitos fritos de rejos (que son las patas del "Potón", un calamar parecido al pulpo) por 13 Euros en El Señor Martín y una degustación de las mejores tapas de la versión "mercado" de Lhardy, un emblemático restaurante con 175 años de historia, que constaban de Erizo, Bocaditos Camembert, Torpedo Langostino, Brocheta Yakytori y Tigres por 22 Euros.  Todo estuvo delicioso y el ambiente muy vibrante.

Mercado San Miguel

Tapas en Lhardy, Mercado San Miguel
Cartuchitos fritos de rejos
Continuamos callejeando hasta llegar a la Plaza de España donde conocimos otro mercadillo de Navidad y visitamos a Don Quijote y a Sancho Panza (13).  Luego caminamos hasta el Templo de Debod (14), una de las joyas con mayor valor que atesora Madrid, es un monumento egipcio que vivió bajo el Río Nilo desde los años 200 antes de Cristo.  Contemplamos un atardecer un poco lluvioso y nos tomamos mi foto favorita del viaje con una vista increíble de la ciudad.

Templo de Debod

Don Quijote y Sancho Panza
Caminamos de vuelta al hotel para alistarnos y salir nuevamente al Restaurante Casa de Aragón para encontrarnos con Antonio.  Disfrutamos un rato muy agradable, unas croquetas caseras divinas, una tabla de quesos en maridaje con membrillo y uno de los mejores caldos de su bodega.

Luego tomamos el metro hasta la casa de Lorena, nos recibió su familia con muchísimo cariño y más tarde compartimos unos cuantos rollos de sushi hechos por Lore y su hermana.  Era la primera vez que comía sushi hecho por una mujer, así que la tradición japonesa no necesariamente es cierta.  Con un poco de sueño y bajo una lluvia suave pero persistente, caminamos hasta la estación del metro para volver al hotel y contemplamos por fuera la mayor plaza de toros de España, Las Ventas (15).  Coincidimos con unos muchachos "haciendo botellón" que también entraron al metro y para nuestra sorpresa, a pesar de la hora estaba repleto de gente.

Llegó el Domingo.  Lo primero que hicimos fue caminar hasta el Museo del Prado (16), considerado la mejor pinacoteca del mundo.  Compramos entradas por 14 Euros por persona, aunque la entrada es gratis para todos los visitantes a la Colección del Museo de lunes a sábado de 18 a 20 hrs y domingos y festivos de 17 a 19 hrs.  Con el plano en la mano, nos dedicamos a ver lo estrictamente necesario para ganar tiempo.  Tal como nos habían advertido, el museo es solemne.  Con colecciones de pintura española, flamenca, italiana, francesa, alemana y británica, cuyas obras maestras más antiguas datan del año 1100.  Vimos El Cardenal de Rafael, La Bacanal de los andrios de Tiziano, La Trinidad de El Greco, intentamos develar el misterio de Las meninas de Velásquez, contemplamos Las Tres Gracias de Rubens, La maja desnuda de Goya y unas cuantas obras más.

Museo del Prado
Al salir, vimos las fachadas de la Iglesia de San Jerónimo el Real, la Real Academia de la Lengua Española y a lo lejos la Fuente de Neptuno (17).

Decidimos recorrer rápidamente el Parque El Retiro (18) y aunque no habían títeres, disfrutamos de una pieza de música clásica interpretada por una coral frente al lago.  El parque es enorme, sólo vimos el Palacio de Velásquez, el Bosque del Recuerdo, el Palacio de Cristal, un busto de Andrés Eloy Blanco, tomamos una foto en el Paseo de Venezuela y ya.  Nos faltó mucho por ver, incluyendo la fuente del ángel caído que como dato curioso se encuentra a una altitud topográfica oficial de 666 metros sobre el nivel del mar en Alicante.

El Retiro

El Retiro

El Retiro

Palacio de Cristal

Palacio Velásquez

Andrés Eloy Blanco

Paseo de Venezuela

De allí caminamos al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (19), que para nuestra suerte ofrece entrada libre los Domingos de 13:30 a 19:00 hrs así como los Lunes desde las 19 hasta las 21 hrs y de Miércoles a Sábado desde las 19 hasta las 21 hrs.  Este museo ofrece una galería más contemporánea y sus instalaciones son menos sobrias que las del Prado, de hecho permiten tomar fotos a todas las obras a excepción de algunas selectas como La Guernica de Picasso.  También vimos El Gran Masturbador de Dalí y muchas otras obras maestras creadas entre el año 1889 y el 2005.

Museo Reina Sofía

El Gran Masturbador de Dalí
Luego tomamos un taxi hasta el Hard Rock Café para comprar mi franela de Madrid y contemplamos la bandera más grande de España (20) con sus 294 metros cuadrados de longitud y 35 kilos de peso, situada en la Plaza de Colón y sostenida por un mástil de 50 metros de altura y unas 20 toneladas de peso.

Plaza de Colón

Con muchísima hambre y con ganas de comernos un Cocido a fuego lento, regresamos al hotel a buscar nuestra maleta y de allí salimos en autobús al aeropuerto.

Butifarra XXL en el aeropuerto de Madrid
Hamburguesa en el aeropuerto de Madrid
De todo lo que queríamos hacer nos faltó: montarnos en el Navibús e identificar la propuesta de cada diseñador detrás de las luces de la ciudad en Navidad, descubrir algún jardín secreto en una terraza de La Latina, comprar una antigüedad en El Rastro, visitar la Casa de Sorolla, perdernos en el Madrid de los Austrias, rumbear en Chuecas, degustar una bocata de calamares en Plaza Mayor, ver el Rey León en Gran Vía, recorrer con detenimiento la Calle Preciados, ir de tapas en el Mercado San Antón y comer un buen cocido en MalacatínLa Bola o una paella en La Barraca.  Con un poco más de tiempo, ir a Segovia y a Toledo.

Sin duda, Madrid es una ciudad para volver.

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