El Escondite, la mejor selección para la cena con Nayuribe

By Brida - 12 noviembre

El Escondite tiene todo lo que me gusta reseñar en mi blog: una cuenta actualizada en Instagram, una excelente ubicación, una decoración muy colorida y original, un espacio íntimo, acogedor y romántico, una excelente atención, un precio razonable y lo mejor de todo... un menú dirigido que varía cada tres semanas y luce súper apetecible por la retórica descripción de sus cuatro tiempos.


Así descubrí El Escondite, gracias a las redes sociales.  Este "restaurancito de comida de mercado" está ubicado en la Calle Bolívar de El Hatillo, Casa 33.  Entrando al pueblito de El Hatillo por la calle principal, pasas la plaza Bolívar a mano derecha, sigues bajando hasta el final y cruzas a mano izquierda como si fueses hacia la Plaza Sucre y en el primer cruce a mano derecha, cruzas y justo en esa callecita a mano izquierda encontrarás la Casa 33.  Se puede conseguir puesto de estacionamiento en la calle.

El Escondite tiene capacidad para 16 personas, para reservar tienes que llamar con mucha anticipación al número +584141364075.  Andrea, una de las creadoras de este lugar, te indicará atentamente cuál es su disponibilidad.  En mi caso, fui anotada en una lista de espera y Andrea me llamó para confirmar tan pronto se liberó un espacio para tres.

Los detalles que más gustaron fueron sus paredes verdes y moradas, un par de "ralladores" usados como lámparas en el mesón que deja ver la cocina, los elocuentes individuales, cada plato pintado con la ventanita que usan en su nombre, la agradable selección de música, las luces bajas, la vista a la calle y las mesas pintadas por ellos mismos.

Como los comensales deciden cuando desean comer, quisimos ponernos al día con Nayuribe y mientras, nos sirvieron un paté de morcilla con casabe bien tostado y calientito.  Confieso que sólo me comí el casabe, nunca me ha gustado la morcilla.

Paté de morcilla

Esa semana nos tocó degustar el Menú #7 recién estrenado y publicado dos días antes en Instagram.  De la sección "Mira que rico" nos sirvieron un exquisito Tartar de carne con oli oli de chimichurri, champiñones, huevito de codorniz pochado y crujientes de pan.  La combinación de sabores estuvo sublime, fue mi plato favorito de la noche.

Tartar de carne con oli oli de chimichurri

Luego nos trajeron la Pesca del día con crema de quesos y tocineta divina, sobre una cama de tomaticos cherry asados con hierbas y una traza de vegetales.  Fue el plato preferido de Emil.

Pesca del día con crema de quesos y tocineta

El tercer tiempo de este menú vino con Costillas de cerdo estofadas en cerveza durante 12 horas con arroz cremoso de auyamas y espinacas.  Estuvo divino y fue el plato que más le gustó a Nayuribe, ya que justo antes de empezar a comer comentó que detesta la sensación pegajosa de la grasa que traen las costillas y para su sorpresa, nos sirvieron una carne muy suave, magra y deliciosa.  El arroz me encantó y quiero prepararlo pronto en casa.

Costillas de cerdo

¿El postre? una panacotta de menta con un dulce sorbete de tizana criolla, coulis de fresas y hojuelas crocantes.  Muy distinguido y bien preparado.  De hecho Claudia, la hermana de Andrea, tuvo el simpático gesto de preguntarnos si queríamos más helado.  Aunque es la primera vez que me pasa en un restaurante, tuve que decir que no porque ya estaba satisfecha con todo lo que había degustado esa noche.

Panacotta de menta con sorbete de tizana criolla

No expenden licores, pero ofrecen el descorche de vino y whisky.  El agua va por la casa y tienen refrescos de lata (30 Bs c/u).  Sólo aceptan efectivo y cheque, lo bueno es que ya uno va prevenido con el costo del menú (por ahora está en 500 Bs).  Abren de Jueves a Sábado y ya estoy ansiosa por volver.

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