Visitando Estocolmo en Primavera

By Brida - 26 mayo

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Estocolmo es una de las ciudades más bellas del mundo, tengo tanto que decir de mi reciente visita a la capital de Escandinavia que no se por dónde empezar.

Luego de un largo vuelo vía Paris, llegué a Estocolmo a eso de las 6 de la tarde del sábado.  El aeropuerto de Arlanda me pareció silencioso, limpio, blanco y frío.  La gente esperaba con muchísima calma que salieran las maletas y yo ya estaba desesperada por llegar al hotel, dejar mis cosas y salir a recorrer la ciudad.  Era mi primera noche en Estocolmo.

Me hospedé en el Hotel Kung Carll ubicado en Stureplan, una exclusiva zona de la ciudad.  Y es 
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que existe una diferencia abismal entre un viaje a Europa por placer y un viaje a Europa por trabajo.  Recuerdo que hace unos años cuando crucé el charco por primera vez con Yeliz, buscamos hostales baratos con ubicación insuperable.  Esta vez tenía para escoger una lista de hoteles aprobados por la empresa, así que decidí que este hotel sería una excelente opción.

Un edificio de esquina, seis pisos, una terraza romanticona donde me hubiese encantado tomar vino rosé con Emil mientras el sol se ocultaba pasadas las 10 de la noche.  El Hotel Kung Carll de la cadena Best Western es una hermosa edificación, moderna y a la vez clásica, la atención me pareció distinguida, la habitación impecable y el desayuno incluido en el precio con una inmensa variedad de panes artesanales, frutas, crepes, quesos y exquisiteces.

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Tal como lo imaginé, dejé las cosas en la habitación y salí a caminar.  Me di cuenta que había llegado al Gamla Stan porque me sorprendió el Palacio Real, construido en el siglo XVIII en un supremo estilo barroco italiano, uno de los más grandes Palacios de Europa, donde se resguardan los secretos de la realeza, suntuosas carrozas y armaduras de caballeros de la Edad Media.

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El Gamla Stan es la parte más vieja de la ciudad, callejuelas adoquinadas y fachadas medievales 
evocan las creación de Estocolmo en el año 1252.  En mi cuento de hadas era un buen momento para cenar, así que caminando llegué a The Flying Elk (http://www.theflyingelk.se/) donde un simpático rubio altísimo con ojos azul cielo me condujo hasta una mesa de madera rústica en este acogedor pub.  Sin prestarle atención a los precios, simplemente pregunté "¿qué me recomiendas?".  La carta constaba de snacks, un menú especial para los domingos, entradas, sandwiches, principales, para compartir entre dos y postres.  El plato recomendado fue "Beef Brisket Pie with Foie Gras Parfait", un pastel de carne mechada con puré de papas y queso gratinado al horno cubierto con gajos de naranjas caramelizadas y unas tres cucharadas de paté de hígado de pato (detestable para mi gusto, lo aparté a un lado y no me lo comí) acompañado de una compota de cebollas confitadas en reducción al vino tinto.  Pedí una copa de vino en maridaje con este sofisticado plato servido en su ollita sobre una tabla de madera.  
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Mi primera impresión de la gastronomía sueca fue la combinación de embocaduras, aromas y texturas.  ¿La cuenta? 68,41 USD.  Mi segunda impresión, que es costosa.

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Regresé caminando a Stureplan, casi a medianoche.  Las calles, bares y lounges repletos de gente, música, vino y cervezas.  Pensé que como era sábado, era un comportamiento habitual y resulta que también fue habitual el domingo, el lunes, el martes y todo el resto de mi estadía en Estocolmo.  Un venezolano que vive en Suecia me dijo que "luego de seis meses de oscuridad, celebramos que el día dura más, que llegó la primavera y con ella el calorcito".  Y el calorcito era de hasta 6°C en la noche y las suecas con mini faldas y medias negras en la calle.  Increíble, ¿no?

Luego de un corto sueño y un desayuno de reyes en el hotel, agarré mis macundales y me fui a la calle.  Mi plan era tomar el "Free Tour Stockholm" (http://www.freetourstockholm.com/) que es la segunda atracción más recomendada según los viajeros de TripAdvisor, pero al final decidí aprovechar todo el día completo con un tour "Hop On Hop Off" de autobús y bote por la ciudad.

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Ese tipo de paseos me encanta porque aparte de que conoces las principales atracciones de la ciudad, te dan unos audífonos y escuchas en tu idioma datos de interés sobre cada lugar que visitas.  El autobús tiene paradas en: 1) la Estación Central donde convergen todos los trenes de la ciudad y se llega caminando al Bar de hielo en el Nordic Sea Hotel, 2) Gallerian un gigantesco y lujoso centro comercial, 3) la Casa de la Ópera Real, 4) Old Town, excelente parada para caminar todas las callejuelas, 5) Slussen, en dos pasos llegas al distrito más bohemio y vibrante de la ciudad,  6) Fjällgatan, para tomar una hermosísima panorámica de Estocolmo (aunque desde cualquier arista es preciosa), 7) el terminal de cruceros, donde zarpan los barcos a Finlandia (The Viking Line), entre otros, 8) Skeppsbron, 9) el Palacio Real, 10) Kungsträdg°rden, en el corazón de la ciudad, donde en verano hacen conciertos y las chicas toman el sol "topless" y en invierno, la gente patina sobre hielo, 11) Nybroplan, hogar del arte y del teatro, 12) Styrmansgatan, 13) Museo Vasa, el único  buque de guerra del siglo XVII con más de un millón de visitas al año, 14) Skansen, Tivoli, Gröna Lund & el museo ABBA, fue precisamente donde decidí bajarme y conocer el museo al aire libre más viejo del mundo, Suecia en miniatura, el sitio ideal para aprender sobre las tradiciones escandinavas y comprar recuerditos (impelables los Dala Horses), 15) Museo Nórdico, dedicado a la historia y cultura de Suecia fundado a principios del siglo XIX, 16) Karlaplan, el corazón de Östermalm, 17) Stureplan, repleto de restaurantes, vida nocturna y tiendas, 18) Hötorget, donde queda un mercado de frutas, vegetales, objetos curiosos y antigüedades, a un lado del gran salón de conciertos donde entregan los premios Nobel, 19) Casino Cosmopol, 20) R°adhuset, con muchísimos restaurantes, bares y cafés (como en toda la ciudad, ¿no?), 21) Stadshuset, donde sirven el famoso banquete del Premio Nobel y conservan piezas de arte únicas.

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El costo del ticket es de 52,42 USD.  Es válido por un día, puedes montarte y bajarte del autobús y del bote cuando quieras.  En bote el paseo fue más relajado, tomé bonitas fotos, atravesé el lago Mälaren, los canales y su vertiente en el Mar Báltico.

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Me bajé del bote y decidí caminar hasta Drottninggatan, una famosa calle peatonal con tiendas 
europeas por todos lados, grandes almacenes de H&M y desde allí caminé hasta el Bar de Hielo, que cuesta 28,45 USD e incluye un trago.  El primer bar permanente de hielo en el mundo, con una temperatura en su interior de -7°C, te dan un traje especial y te sirven el trago en un vaso de hielo.  Yo pedí un Svanstein, a base de vodka de fresa salvaje, jugo de arándano y jarabe de patilla.

Allí permanecí mientras me duró el trago y salí caminando hacia el Hard Rock Café, luego de dar un par de vueltas en círculo, me ubiqué y llegué.  Aunque ya tenía el shot (¡gracias Juancito!), compré mi respectiva franela con la guitarra en los colores de la bandera sueca.  Era momento de regresar al hotel... sólo a dejar las bolsas, y seguir caminando por la ciudad, salir a cenar y disfrutar la noche del domingo.

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Fui a cenar con Ángel en un pub que me llamó la atención la noche anterior en mi vuelta por Gamla Stan, Engelen (http://www.engelen.se/).  Entrando vi que estaban sirviendo un salmón que se veía divino y fue lo pedí, uno come con los ojos.  Venía servido sobre una cama de brocoli, pimentón y calabacín, camarones salteados a la parrilla y un sedoso puré de papas, me tomé un vaso de cidra y me quedé con las ganas de probar el Chokladfondant porque la cocina ya estaba cerrada.  Había música en vivo, justo ese día se presentó la banda local FleaBox (http://www.fleabox.se/versionando a Phil Collins, Lionel Richie, Richard Marx, Coldplay, Maroon 5, Green Day, entre otros.  Ahí pagué 39.54 USD, un pelo más barato que la  cena del sábado.

En la semana estuve todos los días en Södermalm, asistiendo al curso.  Comí platillos fríos a base de pescados, papas y zanahorias blancas.  De regreso al hotel, aproveché varias caminatas.
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Me encontré un osito abandonado cerquita de la estación de metro Marietorget, súper tierno con 
un corazón que decía "Te Amo".

Anduve por las locaciones donde filmaron algunas escenas de la película "Los hombres que no amaban a las mujeres" en sus versiones sueca y americana.  Recuerdo que vi el remake gringo de esta novela escrita por el autor sueco Stieg Larsson, en El Tolón con mi gran amiga Joyce.

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Ese mismo día me tomé una copa de vino rosado con una "cueva de frambuesas" (Hallongrotta) en el café Piccolino en Kugsträdg°rsgatan.  Momentos divinos que me encantan.

Seguidamente caminé hasta mi hotel y me junté más tarde con un amigo salvadoreño para ir a cenar.  Le di una vuelta por "mi vecindario" y caminamos muchísimo.  Anduvimos por SoFo y vimos a lo lejos el Globe Arena, de hecho esa noche era "noche de hockey".  Terminamos cenando en East (http://east.se/) en Stureplan.  Un restaurante japonés con varios ambientes y Wi-Fi libre.  Hago énfasis en el tema del Wi-Fi, porque en todos los sitios que visité estaba cifrado, imaginaba que en Suecia, un país del primer mundo, ofrecerían Internet libre en todos lados.

Pedimos una combinación de sushi sashimi, ceviche frito, una copa de vino rosado y una cerveza local.  La comida estuvo rica y era de buena calidad, cada uno pagó 54,14 USD.

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Otro día, luego del "mingling" del evento al que asistí, fui con algunos compañeros a un barcito por ahí en Södermalm llamado Akkurat (http://www.akkurat.se/) donde me tomé un par de cervezas belgas exquisitas.  Siendo franca, no soy de cervezas... pero en mi primer viaje a Europa, estando en Brujas probé una cerveza belga de cerezas divina y cada vez que tengo acceso a una amplia gama de cervezas, intento recordar cuál fue la que probé aquella vez.

El viernes me fui de compras, tenía una lista de regalos y definitivamente es mejor salir pensando en lo que quieres comprar.  Compré zapatos en Vagabond (http://www.vagabond.com/), una encantadora tienda de zapatos diseñados en Suecia, elaborados en cuero, "para gente que se preocupa por la moda, calidad y valor por su dinero, zapatos que se ajusten a su guardarropa".

Compré un suéter y una chaqueta espectacular de diseño local en Åhléns (http://www.ahlens.se/) que es como el "Macy's" de Suecia.  Y algunas otras cosas más, me encanta la moda europea.  Todo es de excelente calidad y en esta temporada, los colores y estilos son súper frescos y coloridos.  Lo fino es que pedí el formulario de Tax Refund en casi todas las tiendas y en el aeropuerto me regresaron ciento y pico de Euros que había pagado en impuestos (http://www.globalblue.com/).

Al volver al hotel me junté con algunos compañeros y fuimos por unas cervezas a un pub irlandés en Gamla Stan llamado O'conells (http://www.oconnells.se/index.shtml).  Me gustó su original lema "No hay extraños aquí - ¡sólo amigos que aún no se han conocido!".  Tiene varios ambientes, música en vivo, pantallas con canales deportivos y dibujos animados extraños y un sótano tipo cueva para quienes desean estar literalmente en otro nivel.
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El sábado me despertó la llamada de Ángel a las 8:30 am, que ya estaba en la recepción de mi 
hotel esperándome para tomar el ferry al archipiélago.  Rápidamente me alisté, me dio chance de comerme unas crepes con mermelada de frambuesas y caminamos derechito por la calle Birger Jarlsgatan hasta la estación de ferrys en Stransdv°gen.  Allí agarramos el Cinderella II con destino a Sandhmamn pasando por Vaxholm, Grinda, Gällnö y Möja.  El ticket cuesta 21,72 USD de ida más el mismo monto de vuelta con opción de quedarte en Slussen.

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En Sandhmann a unos 30 Km del este de Estocolmo, la temperatura estaba más baja, sentía un poco de frío y había neblina por todos lados.  Esta idílica isla de tan sólo 108 habitantes fue fundada antes del año 1280.  Vimos un museo, una panadería, una iglesia, un par de restaurantes y un cementerio cual película de terror.  Nos perdimos en el inmenso bosque de pinos, recorrimos la playa de agua fría y enormes rocas.  Vimos algunas cosas sombrías como un tridente negro con una serpiente y una especie de cáliz de hierro, una cueva cubierta de piedras y misteriosamente, investigando un poco más sobre Sandhamn, conocí a Viveca Sten, "una seria candidata al trono sueco de la novela negra" quien es autora de cinco novelas del ciclo dedicado a la isla de Sandhamn.  Uno de sus títulos, "Morirás esta noche".  Tétrico, ¿no?
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Después de dar más vueltas que un trompo, llegamos al otro extremo de Sandhamn y aparecimos cerquita del restaurante que Ewa me había recomendado.  Sandhamns Vardshus 
(http://www.sandhamns-vardshus.se/) donde comimos delicioso en un ambiente exclusivo, lujoso y calientito.  Como siempre, pedí lo más "sueco" del menú, así que probé el Strömming o arenque del Báltico con cerezas en miniatura (seguro tienen otro nombre, estaban en casi todos los platos que comí) y puré de papas (sí, la papa está en todos lados).  Allí pagué 36,24 USD por mi plato y una copa de vino rosado (le agarré el gustico, ¿no?).

Luego fuimos a la "panadería del pueblo" Sandhamns Bageriet, el único sitio que visité donde sólo aceptaban coronas en efectivo.  Me quedé loca, no tenían punto de venta.  Y es que entre tantas curiosidades como los 110 Km del metro de Estocolmo decorados con obras de 150 artistas http://www.escalofrio.com/n/Curiosidades/Metro_de_Estocolmo/Metro_de_Estocolmo.php), sus 1800 horas de sol al año, una de las dos capitales con el aire y agua más limpios del mundo, las 30.000 islas e islotes que comprende el archipiélago, resulta que Estocolmo es reconocida por ser una ciudad "free-cash" ya que puedes comprar desde el ticket de metro hasta pagar un taxi con tu tarjeta de crédito.  Me imagino que esta pintoresca panadería es la excepción.

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Allí me comí una tartaleta de manzana con canela recién hecha.  Tan suavecita, que se deshacía en mi boca.  Definitivamente, la panadería sueca es apetecible.

Volvimos a Vardshus, esta vez al bar en la parte de abajo.  Esperamos un par de horas hasta que llegó nuestro ferry de regreso a la ciudad, mientras me tomé un vaso de chocolate caliente.  Muchas familias suecas compartieron la mesa, algunos brindaron con cervezas el triunfo de Suecia en un juego deportivo (nunca vi el TV, creo que era de hockey) y hasta cantaron de pie el himno nacional.

Ya en Slussen, tomamos la recomendación de Gustavo y nos fuimos a un restaurancito medieval en Gamla Stan llamado Sjätte Tunnan (http://www.sjattetunnan.se/) abierto en el año 1435 con platos originales de esa época y un menú muy singular donde relatan la historia de la taberna, que importan el vino de los mismos puertos y distritos que se usaban en el siglo XV y que preparaban su propia aguamiel e incluso ganaron premio sueco de microcervecería por elaboración artesanal de la cerveza.  Hablan sobre los modales de etiqueta de la época, ya que en el siglo XVII los tenedores fueron considerados "instrumentos del demonio" por la iglesia, se comía con la mano izquierda y la mano derecha quedaba limpia para compartir el pan con los demás comensales, también mencionan los grandes banquetes (que todavía hacen) de la época. 

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Pasar las páginas del menú que parece que fue escrito en pergamino con una pluma a la luz de una vela amarilla, es una experiencia que te traslada en el tiempo.  En Sjätte Tunnan degusté una deliciosa y caliente sopa de espárragos con tocineta (tenía antojo de sopa desde el mediodía) en la entrada, y de principal unas costillas gruesas de cerdo llamadas "Sixth Barrel" muy típicas de la época, glaseadas con miel sueca, servidas con sauerkraut (col agria fermentada tipo La Colonia Tovar, fue lo único que quedó en mi plato después que comí), mostaza y compota de manzana aromatizada con palos de canela.  Me tomé una cerveza dulce y por este delicioso banquete medieval pagué 58,26 USD.
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Al salir de allí pasamos por una taberna vikinga llamada Aifur (http://www.aifur.se/), el primer y único restaurante de Suecia con un enfoque total en el patrimonio gastronómico de los vikingos.  Estábamos demasiado llenos para tomarnos otra cerveza, así que sólo echamos un vistazo para despedir una intensa semana en esta maravillosa capital edificada sobre 14 islas unidas por 57 puentes, repleta de verde y flores de colores en primavera, "la Venecia del Norte".

Domingo de madrugada casi sin poder dormir, de vuelta al aeropuerto, compré unos chocolaticos Daim en el Dutty Free para los compañeros de la oficina y hasta pronto Estocolmo!

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