Día de los Enamorados en El Café de la Cuadra

By Brida - 24 febrero

Para ser franca, hubiese escogido cualquiera de las opciones que recomendé en mi entrada "Dónde cenar en el Día de los Enamorados".  De hecho, el menú de Palms me encantó y la propuesta de Vinósfera me pareció atractiva.  

Sin embargo, escogimos El Café de la Cuadra (@Cafedelacuadra) por la "Noche de Jazz, Boleros y Cartas de Amor" más menú dirigido de cinco platos que ofrecían a través de Twitter.

Llevamos nuestra botellita de Asti Batasiolo y a pesar de que esperábamos un tráfico más pesado, llegamos justo a las 8 pm.

Nos atendieron súper bien en la entrada.  Siempre me había fijado en las mesitas de afuera y, adentro, tienen un espacio bien íntimo con unas pocas mesas, muchas fotografías y algunas antigüedades.  Está bonito y la decoración especial con la rosa roja y la velita, súper oportuna.


Foto por Brida
Noté un poco de improvisación en la logística, quizás era la primera vez que hacían un evento de este tipo.  Al llegar, escogimos nuestra propia mesa y al menos durante los primeros 15 minutos se escuchaba el susurro de las parejas conversando ya que no había música de fondo.

Al ratico nos ofrecieron una copa de Valdivieso y una brusqueta en pan cuadrado que estaba rica, pero que tuvimos que agarrar con la mano directamente de una bandeja y comer en un solo bocado porque no habían platicos en la mesa cuando llegamos.  Tal vez no tuvieron chance de arreglar las mesas antes de las 8 pm.

Nos trajeron el Batasiolo y lo sirvieron a temperatura ambiente.  Siendo espumoso, lo ideal es servirlo bien frío.  Así que tuvimos que pedir una hielera para poder enfriar el vino en nuestra mesa.  Quedó en evidencia la inexperiencia en el manejo de vinos, incluso las copas no eran iguales y no eran las adecuadas para un espumoso.


Foto por Brida
Los platos eran "sorpresa".  Quizás por tratarse de un "menú dirigido" yo hubiese esperado al menos una pequeña nota en la mesa indicando qué platos degustaríamos y en qué orden.  Me tocó ponerme creativa para adivinar los ingredientes y nombres de los platos.  Así que la descripción a continuación viene por mi cuenta jeje.

El primer plato fue una sopita de tomate divina, con un corazón en crema de leche que le concedió un toque sutil y romántico.


Foto por Brida
Seguidamente nos sirvieron una ensalada bien fresca y sabrosa, que puedo describir como un mezclum de lechugas con: tomates secos, bolitas de queso de cabra, trazas de jamón serrano y nueces crocantes.  Me gustó.

Luego un pescado a las finas hierbas, acompañado de calabacín, rodajas de limón, finas tiras de zanahoria en cama de papas.  No pude identificar el tipo de pescado.


Foto por Brida
El plato más inesperado de la noche fue una carne (no se si era cordero, chivo, no tengo idea de qué comí), acompañado con arroz "ahumado" y vegetales.

Y finalmente de postre nos presentaron un mini ponquecito de vainilla y un pequeñísimo brownie con sabor a chocolate amargo.  Lo hubiese servido caliente con una bola de helado.

Durante la cena, Selene Quiroga (@SeleneQuiroga), Daniel Jiménez y Cristina Vogeker nos deleitaron con su simpatía, buen humor, voces inigualables, el piano, las cartas de amor y una puesta en escena impecable.  Fue lo mejor de toda la noche.


Foto por Brida
Aunque el motivo era canciones de amor, al final complacieron a la audiencia con unas de despecho que según Selene "son más divertidas".

¿Los detallazos de la noche? 1) Les pedí que regularan el A/A 
porque me estaba congelando (a dos mesoneros distintos) y no me pararon, 2) en una de las pausas musicales, se escuchó de fondo un regueaton que venía de la cocina.  No digo que no pueden escuchar su propia música, pero si que ajusten el volumen para no estropear el ambiente de los comensales.

Tal vez volvería a un brunch de fin de semana o si hacen alguna otra presentación musical o poética.  Pero mi impresión es que deben madurar la logística y mejorar la calidad de la comida.

  • Share:

0 comentarios